Confesiones de un librero de mierda

Confesiones de un librero de mierda

El hombre está en posición horizontal.
Foto.
La gente que vomita la boca del subte de la estación Piedras ni los turistas que aguardan  para entrar a la confitería Tortoni ven al cuerpo tirado en el piso.
Foto.
Rodeado de chirimbolos y bajo una manta gris asoman unos pies desnudos y sucios.
Foto.
La mugre que cubre como una media a los pies es lo único que puedo ver del hombre tirado en la calle durmiendo.
Foto.
Me acerco. Hago foco. Primer plano de los pies sucios.
Foto.
Es obsceno. Es pura mierda.
Foto.
***
Ya casi no leo.
Trabajo todo el día intentando vivir de vender libros. Y cuando llega la noche estoy tan quemado que lo único que puedo hacer es ver el programa de Alejandro Fantino Animales sueltos.
Hace más de un mes que estoy con un librito genial que leo de a dos páginas cada mañana con los primeros mates y antes de empezar la jornada laboral que es un largo raid diario entre los corredores de internet donde busco clientes y la calle donde busco libros.
Historia del automóvil de Ilya Ehrenburg es un libro fabuloso. Tiene humor. Es amargo. Es compacto e inteligente. Capta el momento más dramático y angustiante de todos los eslabones de la cadena de montaje.
Tenía razón María Teresa Gramuglio cuando en una clase de Literatura del siglo XIX nos dijo: aprovechen a leer ahora ustedes que son jóvenes y tienen tiempo, porque después se les va a complicar.  Todas las noches cuando quiero leer y termino viendo a Fantino – porque reventado, ciego, descerebrado uno puede mirar mil horas de tele pero no puede leer dos líneas sin caer desmayado – me acuerdo del consejo de esta profesora Letras que escuche con cierta desconfianza.
***
El cuerpo está en posición horizontal.
Foto.
Vigilada por los muñecos de Pugliese y su orquesta de tango duerme una mujer.
Foto.
La mujer duerme en la vereda y detrás de ella la vidriera de una casa de colchones la ilumina.
Foto.
Un tul le cubre el rostro.
Foto.
Parece un cadáver al que se lo está velando.
Foto.
Genial. Buenísimo.
Foto.
Un delivery de pizza pasa en bicicleta y ve el ojo perverso de mi cámara hurgando en la mierda y me putea.
Foto.
 ***
Acumulo libros que no puedo leer.
Miro. Ahí están. Esperándome. Libros que me negué a vender. Que me quede con la esperenza de algún día tener tiempo para leerlos.
El cuerpo y la sociedad, de Peter Brown. El diablo a todas horas, de Donald Ray Pollock. País de sombras de Peter Matthiessen. El hombre que se enamoro de la luna, de Tom Spanbauer. La formación de la clase obrera, de E. P. Thompson. Friedriech Nietzsche El águila angustiada, de Werner Ross. El coraje de la verdad, de Michel Foucault. Historia criminal de cristianismo, de Karlheinz Deschner. Suttree, de Cormac McCarthy. La trata de esclavos, Hugh Thomas. Libertad, de Jonathan Franzen. Los dos cuerpos del rey, de Ernst H. Kantorowicz. Durruti en la revolución española, de Abel Paz. Sangre vagabunda, de James Ellroy que es el único tomo de su trilogía americana que me falta leer por segunda vez. Rastros de carmín, de Greil Marcus. El sentido de la vista, de John Berger. Negar todo, de Roberto Fontanarrosa…
 ***
El cuerpo está en posición horizontal.
Foto.
Una mujer saca plata de uno de los cajeros del Banco Francés y a sus pies un cuerpo tirado duerme.
Foto.
Genial. Buenísimo. El tipo tirado en el piso posa para mi con la misma profesionalidad que un modelo de Kalvin Klein, Levi’s o Tascani.
Foto.
Un cajero, gente sacando dinero y tipos durmiendo en el piso. Todo junto. A plena luz del día. De un día hermoso.
Foto.
Entre el piso y el cuerpo hay un cartón. El cartón sirve de aislante para el frio y la humedad.
Foto.
Un cartón puede ser un colchón.
Foto.
La gente sigue entrando a sacar plata de los cajeros del Francés y el cuerpo tirado en el piso será barrido del lugar junto con los tickets de extracción de dinero.
Foto.
Genial. Obsceno. Pura mierda.
Foto.
El cuerpo tirado en el cajero posa para mí. Soy el único que lo ve y registro todo su potencial.
Foto.
Toda la escena es una mierda. El cuerpo tirado en el piso. El Banco Francés. La gente retirando plata del cajero. Y mi ojo perverso registrando toda la escena. Todo, todo, todo, es pura mierda.
Foto.
Columnas anteriores:
 zzz—Confesiones de un librero de mierda—zzz

 

ENTREGA LibrosKalish A DOMICILIO (OPCIONAL – CAP. FED.) $50.

Contacto: juanpablolief@hotmail.com

Acerca de libroskalish

Libros difíciles de encontrar a buen precio.
Esta entrada fue publicada en zzz---Confesiones de un librero de mierda---zzz. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s