Robert Mapplethorpe. Una biografía – Patricia Morrisroe

Robert Mapplethorpe. Una biografía – Patricia Morrisroe

vendido

Estado: impecable.

Editorial: Circe.

Precio: $000.

Mapplethorpe es una de las más célebres y controvertidas figuras del mundo del arte contemporáneo. En 1989, tres meses después de su muerte, la Galería Corcoran canceló una muestra de su obra, desencadenando así un polémico debate sobre la necesidad de subvencionar o no un arte más que cuestionado por las autoridades. Un año después, cuando la muestra recaló en Cincinatti, el Centro de Arte Contemporáneo y su director fueron juzgados por obscenidad: nunca hasta entonces, en la historia de los EE.UU., una galería se había enfrentado a un proceso por las obras exhibidas.
En esta espléndida biografía, la figura de este enigmático fotógrafo aparece retratada en todas sus facetas: escolar católico, cadete militar, hippie, aventurero sexual y afamado artista. Desde su atribulada niñez en Floral Park, Queens (Nueva York), hasta su consolidación como una de las personalidades principales del panorama fotográfico internacional, Morrisroe recrea la intensa relación que Mapplethorpe mantuvo con la poetisa y estrella del rock Patti Smith, su llegada al Hotel Chelsea, su introducción en el ambiente artístico neoyorquino, su romance con el mecenas y coleccionista Sam Wagstaff, su obsesión por los bajos fondos del sexo en Nueva York y, finalmente, la célebre exposición en el Whitney Museum y su desesperada lucha por disfrutar de la fama antes de sucumbir al Sida.
Elegida por el mismo Mapplethorpe para redactar su historia, Patricia Morrisroe hubo de entrevistar numerosas veces al artista, así como a cientos de personas que tuvieron ocasión de conocerle. Potente y provocativa, ésta es la biografía definitiva de uno de los fotógrafos más admirados de Norteamérica.
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“En el corazón de la obra de Robert Mapplethorpe hay una tensión, rayando en la paradoja, entre un contenido inconfundible y el modo como se presenta. El contenido de su trabajo es a menudo suficientemente erótico como para ser considerado pornográfico, incluso por el propio artista, mientras la estética con que lo presenta es de un clasicismo casto –siendo dionisíaco y apolíneo a la vez. El contenido no podría haber sido planteado por un artista importante en cualquier otra época. Es genuino de la Norteamérica de los años setenta, una década cuyos valores, sensibilidades y actitudes representa Mapplethorpe.
Pero, contenidos aparte, estas fotografías difícilmente parecen pertenecer al tiempo en que fueron realizadas. Son ejercicios controlados y compuestos al modo clásico. Estéticamente, encajan mucho más con las fotografías del siglo XIX, que Mapplethorpe admiraba y coleccionaba, que con las de sus contemporáneos. Dionisos era el dios de los excesos, Apolo el de la proporción y la forma. De acuerdo con Nietzsche, la tragedia nace de la unión de ambas deidades, y quizás la disonancia entre forma y contenido en la obra de Mapplethorpe transmita también esa oscura excitación de la tragedia.”   Arthur C. Danto, Playing with the Edge
Robert Mapplethorpe nació en Nueva York en 1946. Estudió dibujo, pintura y escultura en el Pratt Institute de Brooklyn entre 1963 y 1970. Influenciado por artistas como Joseph Cornell y Marcel Duchamp, experimentó con varios materiales y realizó collages utilizando fotografías recortadas de libros y revistas. En 1970, adquirió una Polaroid y comenzó a realizar autorretratos para incluir en sus composiciones. “Polaroids”, su primera exposición individual, tuvo lugar en la Light Gallery de Nueva York en 1973.
En 1976, adquirió una cámara Hasselblad de formato medio y se dedicó a retratar a su círculo de amigos y conocidos: artistas, músicos, estrellas pornográficas, figuras de la alta sociedad y miembros del movimiento sadomasoquista under. También trabajó en proyectos comerciales: creó el arte de tapa de Patti Smith y Television —dos de los músicos con los que colaboraría en el futuro—, y tomó retratos y fotografías sociales para la revista Interview.
A finales de los 70, Mapplethorpe volcó su interés hacia la documentación de la escena sadomasoquista de Nueva York. Las fotografías de este período son chocantes por su contenido y notables por su técnica y maestría formal. En 1977, participó en Documenta 6 en Kassel (Alemania Occidental), y en 1978 la Galería Robert Miller de Nueva York se convirtió en su dealer exclusivo.
Durante los 80, Mapplethorpe produjo una serie de imágenes que simultáneamente adherían y desafiaban los estándares de la estética clásica. De esta época son sus naturalezas muertas con flores, los retratos de artistas y celebridades y los desnudos de hombre y mujeres. Introdujo y refinó diferentes técnicas y formatos como las Polaroid a color de 20 x 24 y los fotograbados.
En 1986, le diagnosticaron el virus del HIV, y a partir de ese momento su actividad se volvió incesante. Mapplethorpe aceleró sus esfuerzos creativos, amplió la óptica de sus temas fotográficos y aceptó encargos cada vez más desafiantes. Muchos de los trabajos de este período son autorretratos. El 27 de mayo de 1988 creó la Robert Mapplethorpe Foundation, con el objetivo de impulsar el reconocimiento de la fotografía como disciplina artística, apoyar a los museos que promovieran la exposición de fotografías y alentar y financiar proyectos de investigación en la lucha contra el Sida.
Falleció el 9 de marzo de 1989 en Boston. Para entonces, ya había recibido el reconocimiento del público y de la crítica gracias a las exposiciones realizadas en el Centro Georges Pompidou (Paris, 1983), el Institute of Contemporary Arts (Londres, 1983), el Whitney Museum of American Art (Nueva York, 1988) y la National Portrait Gallery (Londres, 1988), entre otros.
Fotógrafo autodidacta
Si bien Mapplethorpe controlaba el proceso fotográfico desde su concepción hasta su presentación, era reacio a llamarse a sí mismo fotógrafo. Su ambición era mayor. Cuando comenzó a sacar fotos en 1970, los museos que incluían fotografías en sus colecciones eran relativamente pocos, las publicaciones dedicadas al arte no las reseñaban, había sólo un puñado de coleccionistas y las casas de subastas no organizaban ventas de fotografía.
Hacia 1980, Mapplethorpe ya había desarrollado su propio camino estético al margen de las discusiones y debates tradicionales de la disciplina. Para la curadora, “la mayoría de quienes mejor han escrito sobre la obra de Mapplethorpe no provienen del ámbito de la fotografía artística, sino que son curadores, críticos, poetas y novelistas”. Así, por ejemplo, en lugar de discutir si los predecesores de Mapplethorpe son los fotógrafos de las décadas del ‘20 y del ‘30 Edward Steichen y Edward Weston, suelen ser más proclives a citar a Marcel Duchamp o a Andy Warhol. Algunos otros se remontan hasta la antigüedad clásica, como Germano Celant —crítico de arte y curador principal del Solomon R. Guggenheim Museum—, quien en 2004 propuso un parentesco entre las fotografías de Mapplethorpe y el arte clásico, en particular los grabados y esculturas del manierismo flamenco.
Los desnudos masculinos son el tema más recurrente en su obra. Entre sus muchos estudios de la figura humana -para los que utilizó a modelos, amigos y amantes varones- es posible hallar poses directamente inspiradas en la escultura clásica, incluso hasta el punto de colocar a un hombre sobre un pedestal de madera. Algunas de las imágenes más potentes de la serie son interraciales, como Ken, Lydia and Tyler (1985), su versión moderna de las tres gracias.
Otro ejemplo es el de Ken Moody / Robert Sherman (1984), en la que dos cabezas calvas -una negra, la otra blanca- se convierten en siluetas negativo-positivo. “A Mapplethorpe, los hombres negros le resultaban eróticamente atractivos, pero también le gustaba cómo se veía su piel en las fotos blanco y negro: parecida a una pátina sobre una delicada escultura de bronce”, cuenta Tucker.
Entre sus fotos más reproducidas, figuran varios de los muchos retratos que hizo de su amiga, la poeta y música de rock Patti Smith. “Una de esas imágenes, de 1976, muestra a Smith desnuda y sosteniéndose de un radiador en medio de un gran cuarto vacío. Se la ve vulnerable, pero también transmite una fuerza llena de tensión, mientras mira fijamente a cámara”, reconoce Tucker. Un año antes, Mapplethorpe había fotografiado a Smith para la tapa de su primer álbum con una camisa blanca y un saco negro colgado por encima del hombro. Tanto el álbum Horses como su tapa hoy se consideran clásicos. Ex-amantes, Smith y Mapplethorpe siguieron siendo amigos, y él continuó diseñando tapas de álbumes para ella y para otros músicos, como Taj Mahal y Laurie Anderson.
La belleza de la forma
Mapplethorpe es particularmente conocido por sus autorretratos. Realizó más de cien, la mayoría con sus cámaras Polaroid, entre 1970 y 1975. Aún así, salvo las últimas imágenes de la serie, es muy poco lo que se conoce del hombre que posa para sí, más allá de la declaración pública de su homosexualidad. Más cerca de su contemporánea Cindy Sherman, Mapplethorpe elige imágenes legibles, simples, que cautivan al público sin exponer del todo al modelo.
“El autorretrato más temprano de esta muestra es de 1975. El brazo extendido podría leerse como una imitación de la crucifixión si no fuese por la expresión de autoestima y placer de su rostro, que lo convierte en signo de exuberancia”, analiza Tucker. Tres años más tarde, con un látigo en el ano, posó mirando extrañamente a cámara por encima del hombro, mientras sostenía la cola del látigo. Esta imagen desconcertante e infame se incluyó, junto con otras fotografías de actos sexuales explícitos en el Portfolio X, publicado en 1978, junto con el Portfolio Y, de flores y objetos.
En 1980, Mapplethorpe se re-concibió a sí mismo en dos series diferentes. En una, usa lápiz labial, rimel y probablemente rubor, para proyectarse atípicamente como femenino. En la otra, juega con su lado masculino. Está vestido como de costumbre, con campera de cuero, pero en la foto le cuelga un cigarrillo de los labios, en un gesto típico del cine negro. Esa androginia también está presente en la serie de las mujeres físico culturistas Lisa Lyon y Lydia Cheng.
A pesar de haber fotografiado a hombres gay en actos sexuales desde el inicio de su carrera fotográfica, la fusión de la subcultura sadomasoquista, sexualmente violenta, con su estilo maduro, dio origen a una idea propia y duradera. Para la curadora: “Creó un estilo claramente comprometido con la belleza de la forma y la manufactura de la obra y lo llevó a un tema que hasta ese momento se consideraba inadecuado exponer a la luz del día, mucho más en los sagrados recintos de los museos de arte. Si bien uno de los objetivos principales de Mapplethorpe era perturbar al público a fin de sensibilizarlo sobre la cuestión homosexual, también creía en la belleza que se podía encontrar en momentos y partes del cuerpo insospechados”, afirma la curadora.
Polémico y popular
La cuestión del poder es fundamental en la serie del sexo, pero también atraviesa todas las demás. Para el crítico Germano Celant, Mapplethorpe reveló estas relaciones de poder de maneras totalmente inesperadas. Fue capaz de materializar la fuerza y el poder allí donde uno esperaría fragilidad, tal como se ve en sus fotografías de flores. “Esta capacidad de la obra de Mapplethorpe para convocar a un público multitudinario y a la vez provocar fuertes controversias también alude al poder: el poder que tienen estas obras de perturbar e involucrar al espectador”, reflexiona Tucker.
Robert Mapplethorpe murió de Sida en 1989, a los 42 años. Desde entonces, su obra ha sido ampliamente exhibida y difundida en Estados Unidos, Europa y Asia, y diversos ensayistas han evaluado la relevancia de su arte desde perspectivas teóricas diferentes.
Otros libros relacionados disponibles en LibrosKalish:
Autorretrato – Man Ray
Tina Modotti – Pino Cacucci
Un sí menor y un no mayor – George Grosz
Los vagabundos de la cosecha – John Steinbeck & Dorothea Lange
Sobre la fotografía – Susan Sontag
The sense of sight – John Berger (versión original en inglés)

 

ENTREGA LibrosKalish A DOMICILIO (OPCIONAL – CAP. FED.) $50.

Contacto: juanpablolief@hotmail.com

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