El evangelio de la anarquía – Justin Taylor

El evangelio de la anarquía – Justin Taylor

Estado: nuevo.

Editorial: Alpha Deca

Precio: $350.

Gainsville, Florida, tierra adentro, durante el cálido y tenso verano de 1999. David ha dejado los estudios y lleva una vida sonámbula —una densa bruma de tareas de oficina y de porno en Internet— hasta que un encuentro con un amigo al que había perdido de vista lo saca de su letargo y lo arrastra al efervescente y sucio universo de Fishgut, una destartalada casa donde un caótico colectivo de anarquistas, quemados y libertinos llevan a la práctica la utopía al margen de la sociedad y la ley. Algunos incluso ven en su estilo de vida una vocación, pero todos esperan el regreso de un misterioso vagabundo que, confían, transformará su oasis punk en el Belén de un credo nuevo, fervoroso y extraño. En su oscura e hipnótica primera novela, Justin Taylor («un maestro de la instantánea moderna» Los Angeles Times) explora los límites entre la religión y la política, la fe y el fanatismo, el deseo y la necesidad, y también lo que sucede cuando esos límites se traspasan.
Justin Taylor (1982) ha editado libros de cuentos de varios autores como The Apocalypse Reader oCome Back, Donald Barthelme. Colabora con textos de ficción y no ficción en medios como The BelieverThe NationThe New York TyrantFlauntThe Brooklyn Railn+1, NPR, Time Out New YorkHTMLGIANT.
Aquí todo es mejor fue su debut. El evangelio de la anarquía es su primera y aclamada novela.
Vive en Brooklyn.
La anarquía coronada

Andrés Tejada Gómez

Todavía hay cierto eco de esa confusión denominada Nueva Narrativa Argentina. Pozos ciegos que sugieren la industria del libro para regocijo de las vanidades estériles. Famélicos narcisos que le hacen tanto bien al mundo de las letras como una madre insultando a su hijo. Perdón, tenía que decirlo. Nadie conoce con certeza a sus integrantes, sus postulaciones estéticas, sus ambiciones políticas o sus marcos teóricos. No hay grupos establecidos ni disputas que merezcan atención. Apenas un chasquido. Sí sabemos que están dispuestos a brillar como estrellas muertas en la constelación ausente de sentido del tercer mundo. ¡Genial! Era justo lo que este país necesita para lidiar con la tropilla de problemas que nos viene mordiendo los talones: un grupete de chiquilines maliciosos que se festejan los chistes entre ellos. No mucho más.
Justin Taylor (1982) es un narrador norteamericano. Por el momento tiene publicado dos libros. Aquí todo es mejor se editó en 2011. Reúne un puñado de narraciones que se encastran con el gran linaje de escritores del sur de Estados Unidos; pero también de otras zonas. Entre sus influencias se pueden destacar autores tan disímiles como Raymond Carver -ese latigazo de fraseo corto y contundente- Flanery O´Connor – y sus ambientes sureños-, Brest Easton Ellis- la gélida acidez teñida de humor-, etc. Pero su literatura no se nutre solamente de los eslabones literarios, o de una supuesta cultura cool. Sus fuentes son múltiples, diversas y se exponen con espíritu provocador. En sus ficciones aparecen los medios de comunicación, los mitos urbanos, la música rock como banda de sonido privilegiada de una época marcada por el desamparo y la incomprensión; la letanía vital como melodía de la existencia. Sus personajes parecen sonámbulos que deambulan por ciudades plagadas de propagandas y discursos que no inquietan ni conmueven a nadie. “Un oasis de horror en un desierto de aburrimiento” afirma un verso de Baudelaire. Podría ser una manera amena para describir su universo narrativo. Pero también para proyectar luz sobre nuestra Nueva Narrativa Argentina. Escribir, contar historias: a la mayoria esa práctica le sale regular, a otros pocos bien; a Taylor con la facilidad con la que un niño aprende a dar sus primeros pasos. No hay escritor argentino que pueda establecer conexiones con Taylor. Y eso está bien, pero a su vez es preocupante. Los jovenes escritores argentinos carecen de la empatía por la narración. Prefieren “primero publicar, luego escribir”.
El evangelio de la anarquía es la primera novela de Justin Taylor. Un afilado y concreto cambio de la narrativa breve a la extensión que exige una novela. Si en el relato lo esencial es tener un trama concisa y con resolución, en la novela lo trascendental suele ser marcar perfiles agudos en lo personajes, recorriendo sus peripecias psicológicos.
La novela comienza con una avasallante primera persona, que corresponde a un narrador de veintiún años, llamado David. Un joven trabajador en un call center, que ha decidido abandonar sus estudios de humanindades en la Universidad, para encontrar un atisbo de aventura en su aletargada vida. Hasta acá, no es más que una novela de iniciación. Un Bildungsroman con acento posmoderno, tics caóticos, y adolescentes nihilistas que intentan una nueva comunidad como estilo para salir del desprecio ajeno. “Eran príncipes forajidos invisibles e invencibles; criaturas salvajes, niños perdidos”. El telón de fondo es una ciudad que parece creada para fastidiar a sus habitantes. Con una voz narrativa donde no está ausente la crítica social, el desparpajo en las costumbres y la corrosiva mirada de las relaciones sociales. Pero el punto de inflexión interesante se halla en el tiempo, y tal vez el espacio donde transcurre. La novela se ubica durante el verano del año 1999. La fecha no es arbitraria, si se tiene en cuenta que el narrador/personaje terminará involucrado con un grupo de anarquistas religiosos – el oxímoron se expande hasta adquirir un sentido irrisorio- que intentan cambiar las normas de la vida. Aquí las pautas se vuelven flexibles hasta un punto insostenible. El fin del milenio tuvo toda clase de especulaciones y mezclas heterodoxas; hasta las más inesperadas. La locación es Gainsville, Florida. Es ahí donde la novela vierte su verdadera dimensión narrativa. Arriesgando conjeturas, podría ser pensada como un espejo del reciente pero repetitivo pasado norteamericano. Waco queda en Texas, un estado cercano a Florida, y la tragedia de Waco está en el olvido, pero en la novela aparece como una sombra que persigue a los anarquistas agrupados en Fishgut, bajo las ordenes de Katy. Ella, una joven punkie asocial, conoce hasta el cansancio la doctrina de un viejo punkie de apellido Parker. David se ve envuelto entre el torbellino de sus emociones díscolas y su sensibilidad averiada. Termina atrapado en el corazón del infierno. Pero no es el mismo infierno de los jóvenes narradores argentinos. Afortunadamente.

ENTREGA LibrosKalish A DOMICILIO (OPCIONAL – CAP. FED.) $50.

Contacto:juanpablolief@hotmail.com

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