Ensayos y discursos – William Faulkner

Ensayos y discursos – William Faulkner 

vendido

Estado: nuevo.

Editorial: Capitán Swing.

Presentación: James B. Meriwether.

Precio: $000.

Una recopilación esencial de la brillante obra no narrativa de Faulkner, puesta al día y con abundante material nuevo. Pero sobre todo una singular mirada a la vida del maestro estadounidense.
Este volumen incluye el discurso de aceptación del Premio Nobel, una reseña de El viejo y el mar de Hemingway (en la que sugiere que su autor ha encontrado a Dios), y algunas joyas reunidas recientemente, como el ácido ensayo «Sobre la crítica» o el cautivador «Nota sobre una fábula». Piezas como «Sobre la privacidad (El Sueño Americano: ¿Qué le sucedió?)» deberían ocupar un lugar junto al discurso del Nobel como uno de los más importantes y proféticos documentos del siglo, se trata de una maravillosa crítica sureña al materialismo y al falso progreso estadounidenses. La edición contiene también cartas al público elocuentemente dogmáticas sobre los temas más variados, desde las relaciones raciales y la naturaleza de la ficción hasta la caza de ardillas salvajes en su finca. Este libro ofrece un medio excelente para analizar el pensamiento del escritor y debería servir de ayuda para juzgarlo correctamente. No sólo no ha pasado de moda con el tiempo, sino que se ha vuelto más incisivo e impactante.
William Faulkner, New Albany, 1897 – Byhalia, 1962. Considerado uno de los más grandes autores del siglo XX y uno de los padres de la novela contemporánea, Faulkner fue galardonado en 1949 con el Premio Nobel de Literatura, recibió el Pulitzer en 1955 y póstumamente el National Book Award por la edición de sus Cuentos Completos.
Nació en el Sur de Estados Unidos y, sin acabar los estudios, luchó en la I Guerra Mundial como piloto de la RAF. Como veterano, tuvo la oportunidad de entrar en la universidad pero decidió dedicarse por completo a la literatura.  Publicó su antología de cuentos La paga de los soldados (1926) tras encontrar cierta estabilidad económica como periodista en Nueva Orleans. Poco después comenzaría a publicar sus primeras novelas en las que reflejó ese Sur que tan bien conocía, El ruido y la furia (1929) es la más conocida de este periodo. Luego llegarían obras famosas como Luz de agosto(1932), ¡Absalón, Absalón! (1936) o El villorrio (1940).  Santuario (1931) fue, a la larga, su novela más vendida y la que le permitió dedicarse a la escritura de guiones para Hollywood. Sus cuentos más conocidos de esta época pueden leerse en ¡Desciende, Moisés! escrito en 1942.  Como guionista, habría que destacar su trabajo en Vivamos hoy (1933), Gunga Din (1939) o El sueño eterno (1946).
William Faulkner: Absalom, absalom!
Jorge Luis Borges
Sé de dos tipos de escritor: el hombre cuya central ansiedad son los procedimientos verbales; el hombre cuya central ansiedad son las pasiones y trabajos del hombre. Al primero lo suelen denigrar con el mote de «bizantino» y exaltar con el nombre de «artista puro». El otro, más feliz, conoce los epítetos laudatorios «profundo», «humano», «profundamente humano» y el halagüeño vituperio de «bárbaro». El primero es Swinburne o Mallarmé; el segundo, Céline o Theodore Dreiser. Otros, excepcionales, ejercen las virtudes y los goces de ambas categorías. Victor Hugo anota que Shakespeare contiene a Góngora; podemos observar que también contiene a Dostoievski… Entre los grandes novelistas, Joseph Conrad fue acaso el último a quien le interesaron por igual los procedimientos de la novela, y el destino y el carácter de las personas. El último, hasta la aparición tremenda de Faulkner.
Faulkner gusta de exponer la novela a través de los  personajes. El método no es absolutamente original -El  anillo y el libro de Robert Browning (1868) detalla el mismo crimen diez veces, a través de diez bocas y de diez almas-,  pero Faulkner le infunde una intensidad que es casi  intolerable. Una infinita descomposición, una infinita y  negra carnalidad hay en este libro de Faulkner. El teatro es  el estado de Mississippi: los héroes, hombres  desintegrados por la envidia, por el alcohol, por la soledad,  por las erosiones del odio.
¡Absalón, Absalón! es equiparable a El sonido y la furia.  No sé de un elogio mayor.
[22 de enero de 1937]
Discurso de William Faulkner al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1949
Creo que este honor no se confiere a mi persona sino a mi obra, la obra de toda una vida en la agonía y vicisitudes del espíritu humano, no por gloria ni en absoluto por lucro sino por crear de los elementos del espíritu humano algo que no existía. De manera que esta distinción es mía solo en calidad de depósito. No será difícil encontrar, para la parte monetaria que extraña, un destino acorde con los elevados propósitos de su origen.
Pero también me gustaría hacer lo mismo con el renombre, aprovechando este momento como pináculo desde el cual me escuchen los hombres y mujeres jóvenes que se dedican a la misma lucha y afanes entre los cuales ya hay uno que algún día se parará aquí donde yo estoy.
Nuestra tragedia actual es un temor general en todo el mundo, sufrido por tan largo tiempo que ya hemos aprendido a soportarlo. Ya no existen problemas del espíritu; sólo queda esta interrogante: ¿Cuándo estallaré? A causa de ella, el escritor o escritora joven de hoy ha olvidado los problemas de los sentimientos contradictorios del corazón humano, que por sí solos pueden ser tema de buena literatura, ya que únicamente sobre ellos vale la pena de escribir y justifican la agonía y los afanes.
Ese escritor joven debe compenetrarse nuevamente de ellos. Aprender que la máxima debilidad es sentirse temeroso; y después de aprenderlo olvidar ese temor para siempre, no dejar lugar en su arsenal de escritor sino para las antiguas verdades y realidades del corazón, las eternas verdades universales sin las cuales toda historia es efímera y predestinada al fracaso: amor y honor, piedad y orgullo, compasión y sacrificio.
Mientras no lo haga así continuará trabajando bajo una maldición. No escribirá de amor sino de sensualidad, de derrotas en que nadie pierde nada de valor, de victorias sin esperanzas y, lo peor de todo, sin piedad ni compasión. Sus penas no serán penas universales y no dejarán huella. No escribirá acerca del corazón sino de las glándulas.
Mientras no capte de nuevo estas cosas, continuará escribiendo como si estuviera entre los hombres sólo observando el fin de la Humanidad. Yo rehúso aceptar el fin de la Humanidad.
Es fácil decir que el hombre es inmortal porque perdurará; que cuando haya sonado la última clarinada de la destrucción y su eco se haya apagado entre las últimas rocas inservibles que deja la marea y que enrojecen los rayos del crepúsculo, aun entonces se escuchará otro sonido: el de su voz débil e inextinguible todavía hablando. También me niego a aceptar esto.
Creo que el hombre no perdurará simplemente sino que prevalecerá. Creo que es inmortal no por ser la única criatura que tiene voz inextinguible sino porque tiene un alma, un espíritu capaz de compasión, de sacrificio y de perseverancia.
El deber del poeta y del escritor es escribir sobre estos atributos. Ambos tienen el privilegio de ayudar al hombre a perseverar, exaltando su corazón, recordándole el ánimo y el honor, la esperanza y el orgullo, la compasión, la piedad y el sacrificio que han sido la gloria de su pasado.
La voz del poeta no debe relatar simplemente la historia del hombre, puede servirle de apoyo, ser una de las columnas que lo sostengan para perseverar y prevalecer.
Otros libros relacionados disponibles en LibrosKalish:
Llamemosle experiencia – Erskine Caldwell
Ensayos y conferencias – Robert Musil
Cuadernos de notas (1878-1911) – Henry James
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El enemigo declarado – Jean Genet
Las bellas banderas – Pier Paolo Pasolini
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ENTREGA LibrosKalish A DOMICILIO (OPCIONAL – CAP. FED.) $50. Contacto: juanpablolief@hotmail.com

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Libros difíciles de encontrar a buen precio.
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