Confesiones de un librero de mierda

Confesiones de un librero de mierda Juan Pablo Liefeld
Los libreros del futuro*
Andrés Tejada Gómez
Para los lectores más exigentes era norma recorrer las librerías de viejo. Extraviarse en los anaqueles atiborrados, dilapidar el tiempo en el polvo que acumulan las hojas impresas. Regatear precios. Consultar primeras ediciones. Gastar la avenida Corrientes soñando esa perla que siempre estuvimos perdiendo. Los amantes más sensibles saben de la experiencia a la que me refiero. Sin embargo, tenemos la impresión que ese habitus ha quedado relegado. Una nostálgica estela del pasado. Con la impronta de las nuevas tecnologías se puede acceder a catálogos de libros vía internet y abandonar las aventuras del fláneur. ¡Es que las calles están muy peligrosas!
Una nueva pauta se va imponiendo. Las librerías a puerta cerrada que son atendidas por libreros que realizan su labor con esmero. Y además, saben de libros.
Daniel Zachariah nació en Inglaterra. El azar de un viaje como mochilero y el encuentro con un amor local lo arrinconó en nuestro país. Primero intentó trabajar a partir de su oficio: chef. Pero las condiciones laborales no le resultaron atractivas. Tuvo una idea. ¡Eureka! Así como en los 80 Luca Prodan vendió su departamento y compró instrumentos para armar una banda de rock, Daniel le pidió a sus familiares que le enviaran sus libros. Siempre ha sido un lector desmesurado. Con ese capital, la ayuda de su mujer y una mochila a cuestas para comprar textos fue armando su librería. Ubicada en el barrio de Belgrano desde el año 2008 su magia ha ido creciendo hasta volverse su sustento. Además de su pasión: “Yo soy como mis clientes, me encanta meterme entre los libros y hurgar”, nos dice en su castellano con giros porteños. Entre sus hallazgos más notables hay dos cajas enteras de libros en Esperanto. En una de ellas había un texto de Ergoto de Bonero: uno de los mayores traductores de esa lengua. Además, pudimos ver una primera edición de un texto de Charles Darwin, Insectivourous Plants, editado en Nueva York en 1875. Daniel nos informa sobre sus autores preferidos y nos confiesa que al llegar a Buenos Aires solo conocía a Borges y Cortázar. Hoy tiene otros autores en mente, pero a la hora de declararse fanático nos habla de Roberto Bolaño. Uno de sus secretos está en emitir un boletín con sus novedades que envia a los más de mil clientes que tiene. Allí figuran traductores, editores, escritores, periodistas. En su librería encontrarán un paraíso estimulante. Un dato a tener en cuenta para todos aquellos que lean en varias lenguas y busquen precios accesibles. Bookcellarsbsas es el lugar. http://bookcellarbsas.com/
Patricio Rago tiene 31 años. Cansado del trabajo en relación de dependencia decidió montarse una librería por su cuenta. Aristipo libros es su nombre. Arriesga con firmeza que “la tarea del librero es hacer circular los libros, animarse a verlos como mercancía y a su vez adaptarse a la espera del cliente preciso”. Apuesta a mantener un trato estrecho con sus clientes. En su caso no trabaja con un rubro específico; apunta a los lectores entusiastas. Una vez por mes envía un mailing a sus 4000 contactos comentando las novedades. Las dos falencias que encuentra son la imposibilidad del comprador de paso y los adultos mayores que no tienen la costumbre de buscar a través de Internet. Mantener la calma en el momento de la subasta es otro de los atributos que debe forjar un librero. Además de saber dónde se encuentra un libro que pueda ser interesante más allá de su propio conocimiento. Nos cuenta que revisando la biblioteca de Pipo Mancera, compró un una biografía titulada Extasis y yo, de Hedy Lamarr, cuyo único subrayado era el siguiente: “Después de haber sido una estrella, todo otro estado es pobreza”. También interesante resulta Libreros, editores e impresores de Bs As de Domingo Buonocore que es una piedra preciosa entre sus pares. http://www.aristipolibros.com.ar/
Libros Kalish es el Aleph. El apellido de origén alemán es un préstamo de su abuela. También le sirvió junto al nombre de Elsa para darle vida a la columna que salía en la revista digital El intrepretador. Todavía se recuerda la sangre de su prosa y su franqueza contestataría. Su librería está ubicada en el corazón de Caballito. Su catálogo tiene una implacable variedad de autores norteamericanos contemporáneos, libros de historia en general y ensayistas de peso. De mucho peso. Su inicio se remonta a seis años atrás cuando decidió abandonar su trabajo como librero de una gran cadena. Romper con la cadena de la mensedumbre; ese fue su primer paso. A partir de una pequeña suma, unido a su conocimiento de literatura y filosofía se arrojó al vacío para encontrar la libertad. Ellroy, Palanihuk,Vonnegut, Hempel, Pynchon, Mc Carthy, Franzen son algunos de los autores que conoce de memoria. Desopilantes son las fotos que utiliza en su página para promocionar los textos y la columna que escribe todos los domingos. Como sospechábamos, detrás de cada librero hay un escritor encubierto. https://libroskalish.wordpress.com/ ¡A leer antes que nos linchen a todos!
* Publicado en el suplemento Cultura del diario Perfil.
Columnas anteriores:
 zzz—Confesiones de un librero de mierda—zzz

 

ENTREGA LibrosKalish A DOMICILIO (OPCIONAL – CAP. FED.) $50.

Contacto: juanpablolief@hotmail.com

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Acerca de libroskalish

Libros difíciles de encontrar a buen precio.
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