Conversación analítica XI. El objeto en psicoanálisis – Hugo Piciana (coordinador)

Hugo Piciana Sebastián Cariola Sigmund Freud Lacan Libros Kalish Borges Rodrigo Ruiz Ciancia Conversación analítica XI. El objeto en psicoanálisis

Estado: nuevo.

Editorial: Grama.

Prólogo: Sebastián Cariola y Martín Baamonde.

Precio: $200.

María Teresa Avellaneda – Andrea Barone – Florencia Bonino – José Manuel Cano – Lorena Cáceres – Sebastián Cariola – Bárbara Degleve – Teresa Freier – Pablo Olivero – Santiago Perpere – Oscar Quiroga – David Vargas Castro – Paula Zelwianski.
Prólogo
Sebastián Cariola y Martín Baamonde
“Conversar” comparte sus raíces etimológicas con el término “convertir”, de allí la equivocidad que nos otorga “converso”, que indica tanto la primera persona del que toma la palabra como aquel que realiza un cambio, que produce un movimiento, se convierte, muy utilizado para indicar el advenimiento de alguien en una nueva visión o creencia. Lo que evidencia esto es que “conversar” no es lo mismo que “hablar” en tanto la implicancia subjetiva que conlleva una u otra. Hablar puede quedar más del lado de lo gozoso del bla bla, y por ende, se lo puede equiparar a “callar”. En este punto ambos funcionan como defensa ante el riesgo de lo que podría encontrar un sujeto si se desembaraza del silencio. Es lo que con Lacan podemos plantear como diferencia entre el decir y lo dicho.
En este caso, ese conversar es sobre psicoanálisis. La Conversación Analítica se gesta a partir de un silencio, pero un silencio en relación a lo que se calla. Callar que resguarda el efecto conversivo que puede producir la palabra, tal como nos enseñó Freud. Callar como forma de retención de goce, de adormecimiento del sujeto y zozobra en el arrullo de cuna que canta el Otro. El discurso analítico plantea que no todo puede ser dicho, y es desde esta imposibilidad, que dice a diferencia de los otros discursos que sostienen la ilusión de completad cuyo efecto es el incesante intento de lo que no cesa.
En esta oportunidad el tema que nos convoca es ·”el objeto en psicoanálisis”, y este libro, objeto en sí mismo, es el producto de aquel encuentro. Claro que si bien este libro es un objeto, no es uno de los del psicoanálisis, pero sí uno referente al psicoanálisis. Objeto de intercambio, pero que tiene un valor de uso, diferente para cada quien que pueda plantearse qué tiene que ver con eso que tiene entre sus manos. Objeto también con un cuerpo, cuerpo agujereado. Un cuerpo no como soporte material, sino como aquel que a partir de sus agujeros arma el andamiaje que le da existencia, y que evidencia su no completad, sinónimo de “no todo”. Falta que pone en juego un deseo que se decide en la producción del trabajo que se refleja en el mismo. Dentro de esta lógica se da la Conversación Analítica, y es de lo que este libro intenta prestar testimonio. Sus trabajos, sus mesas, la coordinación de las mismas, sus conversaciones, tienen la particularidad de armar a posteriori una serie, tal como Lacan en “La instancia de la letra…” define la cadena significante. Hebras de hilos que se enhebran en otros hilos formando la red de una trama de fibras, se va leyendo el recorrido que los significantes arman bordeando los diferentes temas: objeto, das Ding, trama, trauma, cuerpo, síntoma, espera, los efectos del discurso capitalista sobre el don, el estrago… arponeados por lo que se va delimitando como lo invariante, lo irreductible de lo constante, que se pone en juego a lo largo del recorrido. Los trabajos teóricos, la casuística, invitan a la conversación, a la pregunta. Las posiciones encontradas en alguna de las conversaciones que enriquecen este libro demuestran que el lazo entre analistas no requiere del supuesto orden de las instituciones, dando cuenta de lo genuino de este dispositivo.
Este objeto, objeto con cuerpo, objeto en cuerpo, encore, aun, insiste por su falla misma, porque no todo es dicho, evidenciando en su decir el silencio mismo que produjo su nacimiento. Porque este, el XIº encuentro ya está perdido, es que aún insiste, redoblando la apuesta por un silencio que no calla.
Concluyendo, y en consonancia a lo antes planteado puede proponerse la pregunta por el fin: ¿cada vez, la Conversación, termina a fracasa? En el caso de que fracase, ¿no es la condición misma de su posible relanzamiento? De ser así, si no fracasara, terminaría.
Fragmento extraído de la apertura de la XI Jornada de Trabajo de la Conversación Analítica (2013)
Hugo Piciana
En el Seminario 16, De un Otro al otro, en la página 283, Lacan hace una referencia clara y precisa sobre el cuerpo del Otro: “Ya despejamos el campo donde inscribir el lugar del A, ese lugar que es el Otro con mayúscula, es decir, aquí, el cuerpo… Lo vemos así, en suma, ahuecarse por lo que llamé la última vez el en-forma de A, a saber, ese a que lo agujerea”. De aquí lo que se desprende es que ese Otro no está completo, pero este nuevo nombre que le da Lacan, en-forma del A, es el modo de formalizarlo, y formalizar la marca, la cicatriz de la castración del Otro.
Es el en-forma que hace añicos la ilusión de un cuerpo totalizado, de la buena forma. Ficción ilusoria que el sujeto se complace en perfeccionar, como uno de sus trabajos o tareas que rayan lo inútil, en lo que se encuentra un yo luminoso, desconociendo la opacidad de lo que lo sustenta.
El en-forma y el fracaso del orden simbólico ubican, en la inexistencia del significante, la posibilidad de dar cuenta del no hay el todo, ni la perfección, pues el objeto que no hay, articulado al significante de la falta, abre el camino de la contingencia de un encuentro fallado, en tanto que hay, para cada sujeto, nadie. Es la gramática en su inversión lógica, de lo que hay, que no es justamente lo adecuado sino lo aproximado. La hiancia es lo imborrable, marca que está ahí, y solo es menester de cada analista saber leerla. Letra que se hace carne en un eco de silencio.

 

ENTREGA LibrosKalish A DOMICILIO (OPCIONAL – CAP. FED.) $50.

Contacto: juanpablolief@hotmail.com

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