Confesiones de un librero de mierda (99 Bis: Five)

Confesiones de un librero de mierda Juan Pablo Liefeld Christian Ferrer Ezequiel Martinez Estrada Borges

Rostros
Jorge Luis Borges
Traducción del español al alemán: Johnny Allon

 

I
Cristinita.
Es chiquita, como el gato de Maxi Crespi, que no es enano sino Chiquito.
Anoche mi primo mientras yo amasaba unas pizzas en su casa me comento  que se la cruzo  a Cristinita en el Alto Palermo y que me mando un beso.
Y hoy en el subte camino para la librería sube en Miserere un tipo igual a Cristinita.
Igual.
Pero con barba y hasta donde pude evaluar con pito.
Es decir que viaje en el subte con un Cristinito.
El mismo rostro, la misma fragilidad, la misma locura, la misma belleza rota y torturada de un duende que sobrevive como puede en las arenas siempre crueles del coliceo romano.
Cristinita fue compañera mía en Librería Portnoy.
Cristinita no sirve para nada.
Es incapaz de encontrar un libro que le pida un cliente.
Es incapaz de guardar un libro donde corresponde. Puede guardar en policiales Usted puede sanar su vida de Louise Hay o en autoayuda Los misterios del gineceo de Paul Veyne – lo cual para lectores sutiles como Horacio González o Jorge Panesi podrían leer en este despelote que te arma Cristinita en el orden de una libreria una maliciosa operación crítica tamizada de ironía borgeana.
Pero si es tu cumpleaños te cocina una torta. Si necesitas plata te da su sueldo. Si estas mal te abraza y te da un beso. Si necesitas cambiar el turno del laburo te lo cambia. Y si te estuvieras muriendo y ella podría ponerse en tu lugar no dudaría un momento en darte su vida y morirse ella.
Cristinita no sirve para nada.
Pero precisamente porque es totalmente inútil para cualquier requerimiento práctico que exige un negocio a la hora de hacer caja ella es más importante que el mejor encargado de librería que pueda conseguirse.
Porque ella cumple la función inútil que puede ocupar una flor creciendo en los muros de una carcel.
Cristinita es una chica que la vida la maltrato mucho.
Eran tres hermanas. Ahora sólo queda una. Dos se suicidaron.
Cristinita es frágil como una flor.
Tan inútil como una flor para detener una bomba atómica cayendo en tu cabeza.
¿Pero qué seria de la vida si no existiera esa flor?
¿Qué sería de este mundo si no existiera Cristinita?
II
El jueves vuelvo para la libreria en el 15 de pasar por Plaza Italia de charlar  sobre libros, clientes y  la vida con Walter – el pelado con voz gruesa como la de Ricardo Iorio – y con el ex jefe de León Pereyra  que ya no esta más en el puesto.
Estoy cansado.
Filtrado.
El colectivo tarda en venir y cuando llega esta lleno.
Son las dos de la tarde.
Me duermo parado.
Me duele el cuerpo y el cansancio me nubla la mente.
Pero frente a mi en el 15 lleno viaja un hombre con su hija.
Lo miro.
No puedo parar de mirarlo.
Es igual a Paul Newman.
El mismo rostro increíblemente hermoso.
Los mismos conmovedores ojos claros.
Pero la cara un poco más alargada y con pozos.
Esas variaciones en su parecido hacen mas verosimil el parecido.
Es como cuando Kenneth Branagh trabajo en Celebrity haciendo de Woody Allen. Kenneth Branagh y Woody allen se parecen tanto entre sí como el día y la noche. Y sin embargo, no bien comienza la película y aparece Kenneth Branagh actuando al que estas viendo en escena es a Woody Allen.
Y este Paul Newman argentino cuyo distancia con él Paul Newman original varia en cuestion de minutos – no entre el día y la noche sino entre el mediodia y las once y cincuenta y siete – capto mi atención y no podía dejar de mirarlo.
Y me recordo a mi infancia. A Hollywood en castellano por Canal Once los sábados a las diez de la noche. Después de las pizzas amasadas por mamá y todos viendo frente al televisor Noblex La leyenda del indomable. Película que no recuerdo por qué ni a razón de qué Juan Diego Incardona cuando haciamos juntos la revista El Interpretador siempre la mencionaba. Pero recuerdo patente a Juan Diego hablandome de la pélicula. Pero la pelicula de ese recuerdo de Juan comentando esa peli de Paul Newman es una película muda.
La leyenda del indomable es la historia de un preso. Indomable. Que durante toda la película no se resigna jamás a intentar escaparse de la carcél. Y siempre logra escapar y siempre fracasa a la hora de que sus captores no lo atrapen.
¿Y ahora recuerdo una escena en la que los presos hacen una apuesta donde Paul Newman, increíblemente joven y hermoso, dice que puede comerce 44 huevos duros? ¿O eran 50 huevos duros? No me acuerdo. Así como no me acuerdo como termina la película que sospecho que mal pero que me dejo un rastro indeleble en mi para siempre jamas.
III
Recién ahora me doy cuenta. El Oscar del Barco travestido de Lisa Ann que uso para muchos de mis collage tiene un notable parecido a mi papá. Que no se malinterprete, por favor, el parecido es entre los rostros y no entre las tetas. ¿Quien es mi papá? Un obrero metalúrgico que esta tan loco como el obrero metalúrgico de la novela de Juan José Saer Cicatrices. ¿Quién es Oscar del Barco? Un filósofo cordobés que en un país de alcahuetes, mentirosos, traidores y lame culos supo un día cometer el peor pecado que se puede cometer por estas pampas de chistes crueles: ejercer la verdad.

 

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zzz—Confesiones de un librero de mierda—zzz

 

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