Confesiones de un librero de mierda (99 Bis: Seven)

Confesiones de un librero de mierda Juan Pablo Liefeld Christian Ferrer Ezequiel Martinez Estrada Borges

La Muñequita Liefeld Puteadora
Un monólogo navideño
Jorge Luis Borges
Traducción del español al alemán: Johnny Allon

 

Ayer a la tarde recibo un mensaje privado en Facebook de Luis Pompa:
La batiseñal los llama espectros de la noche, hoy congregamos.
15C
El 15C hoy se viste con sus trapos más viejos, esas viejas remeras de Sumo, camperas, colgantes… parafernalia del rock que nos educó en la rebeldía juvenil. Vamos a juntarnos entre amigos a brindar por la vida y obra de Luca Prodan, vamos a descorchar una ginebra Bols y nos vamos a sumergir en la música y el clima sumero. Los que quieran venir a pasar el rato son bienvenidos, hoy no hay barra así que traigan sus aportes en bebidas, etc. Esto no es un evento, es una reunión de amigos.
Repasaremos la discografía en el siguiente orden (todo en alta calidad y con el sonido de los Yamaha y los KRK):
19.00hs Corpiños en la madrugada
20.00hs Divididos por la felicidad
20.45hs Llegando los monos
21.30hs After chabon
22.10hs Fiebre
22.50hs Time fate love
23.50hs Perdedores hermosos
Si al terminar la discografía nos quedan energías podemos ver el documental.
Si traen pendrives se llevan todo SUMO y Luca solista en mp3 de 320 kbps (todo pesa menos de 1GB)
Saludos, salud!
Cuando recibo esta batiseñal pompeana estoy despierto hace doce horas y aun me quedan en la cadena de montaje varias horas por delante.
Por la plata baila el mono.
Pero solo los monitos del Bailando de Marcelo Tinelli pueden guardar dólares debajo del colchon, irse de vacaciones al caribe o comprarse una casa.
El resto de los monitos del planeta de los simios argentinos baila por el pancho y la coca.
Y a mi no me gusta ni el pancho ni la coca.
Me gusta el asado y el wiskhy.
Ok.
Estaba oscuro.
Así que no pensaba ir a escuchar a Luca a lo de Luis.
Pero primero llama mi primo y me escucha ladrar y me aconseja que vaya a emborracharme en homenaje a Luca.
Y al rato llama mamá que le digo que no voy a ir para navidad sino que me voy a quedar con mi gato solo y un wiskhy barato y que no quiero ver a nadie y me dice dolida y con un tono quebrado que me quiere.
Ok.
Sigamos la ruta de la batiseñal.
A las 20:30 hs, estoy en pie desde las 6 de la mañana laburando, cierro la librería cantando a los gritos Cenizas de María Martha Serra Lima con el Trío los panchos y salgo a la calle con una banana en la boca y buscando en mis bolsillos el cuarto atado de cigarrillos del día.
Llego a la puerta del 15 C.
El paisaje del Microcentro es desolador.
Gente revolviendo la basura. Gringos paseando. Gente durmiendo en la puerta de negocios. Mas basura tirada por todos lados. Putas. Travestis. Pibes rotos. Empleados que no llegan a fin de mes.
Una jungla.
Llena de fieras.
Y cadáveres por donde mires entre nuves de moscas y guitres deborando las delicias del gourmet.
Ok.
Subo.
15C.
Suena Sumo.
Hay amigos.
Y brindamos con ginebra por el pelado.
A la madrugada Panchito me deja en casa.
Sumo, resto, multiplico y divido.
Numeros rojos.
Alerta naranja.
Pongo todo lo que tengo a un solo numero y el croopier dice no va mas.
A las 7 de la mañana suena el despertador.
Aposte todo al negro 28.
El puto del crupier grita ¡cero!
Me despierto a las diez.
Me quede dormido.
¡Cero!, grita el cropier.
Tenia que ir a mi analista Vanesa Otero por la zona del bolichongo rosa de Cristina.
Tenía que entragar un Requiem por un sueño de Hubert Selby Jr. en Belgrano.
¡Cero!, vuelve a gritar el crupier.
Salto de la cama y como los monitos del bailando de Tinelli me pongo a bailar pero por mucha menos plata.
Me lavo la cara.
Tengo resaca.
Tomo un vaso de agua fria con limon y salgo a la calle con Selby.
Tengo 45 minutos para llegar a destino.
Once es un infierno de pelotudos comprando boludeces para unas fiestas tan horribles como la vida misma.
El subte viene con demora. Viene hasta las tetas de gente. Infectado de carteristas.
Si yo fuera presidente a los carteristas les rompo las manos con una masa.
Pedazo de hijo de puta si vas a robar robale a un banquero, al dueño de un museo, a un empresario, a un periodista de la tele pero no le robes a un pobre monito como vos que vive al día o mejor aun como vos que muere al día como las mariposas.
Creo que voy a llegar a entregar el libro a tiempo.
Mientas envio un mensaje a mi analista que me quede dormido.
A todo esto a mi analista le devo 5 meses de laburo. Es evidente que debe estar convencida de que el laburo que estamos haciendo en mi analisis vale la pena sino ya me habria pegado una patada con razon en el ojete.
Bien, amiguito.
En mi cabeza suena El ojo blindado.
Camino. Marcha forzada.
No hace ni una hora que estoy despierto y dormi solo dos y tengo solo un vaso de agua con limon en el cuerpo – el limon es alcalino y es muy bueno para el cuerpo esto, lo se, porque me lo dijo la profesora de yoga de Alan Pauls una noche en una reunion, sí, conozco a la profe de yoga de Alan Pauls, pero no se hagan los ratones, nada que ver con las profes de yoga de las porno de interntet, no, nada que ver, esta solo es una excelente profe de yoga y madre de dos hijos que podrían sí participar de una porno sin pasar vergüenza – y prendo mi cigarrillo numero diez del día.
Abanzo.
Retrocedo.
La resaca me aprieta como si fuera un bandoneón y me hace sacar sonidos distorcionados de dolor.
Y en mi cabezo suena:
¡El ojo blindado, el ojo blindado
Que me a señalado
Me mira mal!
Y el crupier vuelve a gritar:
¡Cero!
Y la concha de tu hermana crupier hijo de puta.
Llegue en hora a la puerta de mi clienta a entregarle el libro.
La clienta es analista.
Perdi mi seción con mi analista y el azar me pone en la puerta de otra analista.
Hace unos días que venia con ganas de contar de un analista que se murió atendiendo.
Lo cual como motor para una novela de Philip Roth o una pelicula de Woody Allen sería genial.
El pasiente entra al consultorio por la mañana bien temprano y se acuesta en el divan y empieza a hablar. El analista no dice nada y el paciente cuenta boludeces de su vida. Como a la hora nota que el analista no ha dicho nada, se angustia y se pone a laburar en serio y vomita toda su verdad. Así se hace la noche. El analisante no para de llorar y hablar y se esta cagando y meando ensima y tiene hambre  y sed y ya esta afónico de tanto hablar sin parar y el cuerpo incomodo de estar acostado hace 20 horas en la misma pocision pero no deja de hablar porque por alguna razon el analista no dice nada ni pone un corte a las palabras de la  cesión y entonces sigue hablando y hablando…
A todo esto, este analista que se murió atendiendo es el mismo analista al que hiba Dario Steinberg, el empleado de Marcelo Cohen y Graciela Speranza en Otra Parte e hijo del semiologo  Oscar que vive en la calle El Signo. Y cuando llega a la puerta de su analista lo ataja el portero. Este lo saluda y le pregunta:
¿Crees en Dios?
Dario no sabe que responder a semejante pregunta a pasos de su divan.
Daro por cortecia le dice que sí.
El encargado lo mira:
Tenes que ser fuerte.
Que paso, pregunta Daro.
Se murio, tu analista se murió.
En fin.
Todo esto da para una novela.
Pero no estamos en esa novela sino en la puerta del edificio de mi clienta con Hubert Selby Jr.
La clienta me cuenta que ese libro es para su tesis de doctorado. Es una psicoanalista especializada en toxicomanía.
Nos ponemos a charlar del tema.
Le recomiendo el libro de un autor que no conoce.
No conoce a Ernt Jünger.
¡A mi juego me han llamado!
Resaca hija de puta, crupier del orto, miren como los meo en la cabeza putos.
Y me ilumino.
Y me pongo a contarle vida y obra de Ernt Jünger.
De su erudición oceanica. De su valor titánico a la hora de tener que cargar con la cruz de no ser alcahuete de nadie en la vida. De su prosa elegante. De su mente afilada y presisa que cuando meditaba llegaba al hueso como cuando un pibe chorro te clava un Tramontina hasta el fondo.
En fin.
Que la resaca puta y el crupier perverso sigan boqueando giladas que  a mi me cuida el angle de Jünger que esta mañana se hizo presente en el barrio de Belgrano convocado por mis palabras.
Y ya se hizo el mediodía.
Vuelvo a tomar el subte.
Y en el bagon descubro nuevos carteristas y boludos con regalos de navidad y gente aplastada por la vida.
Vuelvo a casa para bañarme y seguir laburando.
Y sumo y resto y multiplico y divido.
¡Cero!, me grita el crupier.
Me meto la calculadora mental en el orto y me cago en el crupier.
Voy a la fiambreria y compro jamón crudo. El mas caro.
Voy a la verduleria y compro cerezas y un melón.
Voy a la panadería y compro pan negro y blanco.
Almorzamos con Petu y René.
Antes me baño.
Y después salgo para la librería fumandome el decimo cigarrillo del segundo atado a las tres de la tarde.
Vuelvo a tomar el subte que esta retrasado.
Vuelvo a ver pelotudos con regalos y carteristas y gente devastada por la vida diaria que es más hija de puta que un comisario del Conurbano Bonaerense o un periodista que se ocupa de la actualidad.
Me siento en la compu.
Laburo un par de horas.
No doy más.
Hay que seguir.
El crupier vuelve a gritarme:
¡Cero!
La concha de tu hermana puta y la reputisimamadrequeteparió crupier del orto hijo de puta mal parido.
Pego un volantazo.
Abro un Word.
Mi computadora se esta muriendo.
Cada media hora la tengo que apagar y volver a prender porque al cabo de un rato de estar encendida empiezan a desaparecerme las palabras de la pantalla y las imagene y todo se cuelga.
¡Cero!, me grita el crupier cagandose de la risa.
Y me siento a escribir esta columna de la Confesiones donde una vez más te relato el costo físico y mental altísmo al que es sometida una vida que busca y no renuncia a su propia soberanía en el planeta de los simios que bailan por un sueño.
Pero sabes una cosa, lindo, gladiador rocker de paladar cool que le canta a  la libertad y que todas las noches sueña con ser el nuevo jefe de las SS:
Yo estoy del derecho
Dado vuelta estas vos

 

Bonus Track
Cae un cliente a última hora.
Recién.
Ocho y media de la noche.
Viene a retirar Todos los hermosos caballos de Cormac McCarthy.
Autor que conocí a partir de una reseña de Marcelo Cohen en Clarín cuando la editorial Debate acababa de publicar el final de la Trilogía de la Frontera de McCarthy, cuyo segundo tomo, En la Frontera, es sin lugar a dudas uno de los momentos más fuertes de la historia de la literatura del siglo XX.
Le doy el libro y me comenta que ya me compro otra vez. Heliópolis de Ernst Jünger. Y que los otros días se compro para llevarse de vacaciones junto con el libro de McCarthy el bellismo Libro del reloj de arena de Jünger. Y que lo compro por algo que yo le dije y que le quedo y que por eso se va con él de vacaciones: que el libro era hermoso.
Y es verdad.
Es un libro hermoso.

 

Columnas anteriores de Confesiones de un librero de mierda entrado en este Link:
zzz—Confesiones de un librero de mierda—zzz

 

ENTREGA LibrosKalish A DOMICILIO (OPCIONAL – CAP. FED.) $50.

Contacto: juanpablolief@hotmail.com

Acerca de libroskalish

Libros difíciles de encontrar a buen precio.
Esta entrada fue publicada en Alan Pauls, Cormac Mc Carthy, Cormac McCarthy, Ernst Jünger, Graciela Speranza, Hubert Selby Jr., Jacques Lacan, Jorge Luis Borges, Luca Prodan, Marcelo Cohen, Philip Roth, Sigmund Freud, Woody Allen, zzz---Confesiones de un librero de mierda---zzz. Guarda el enlace permanente.

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