Mapa narcoprostibulario de Carrefour. Edición especial: Feria del Libro de Buenos Aires 2015 – Capítulo V

Mapa narcoprostibulario de Carrefour. El precio más bajo garantizado de Once
Mapa narcoprostibulario de Carrefour
El precio más bajo garantizado de Once
V
Feria del Libro 2015

 

Dedico esta columna que me llevo casi 4 semanas de laburo al equipo que se formo para trabajar en el stand de Waldhuter de la Feria del libro. Un equipo humano particular y excéntrico dado que entre los componentes que lo conformamos no existían alcahuetes ni hijos de puta mal paridos. Cada uno de los textos lleva un número (el del día de trabajo que escribí ese texto) y el mismo número se repite más abajo con una serie de fotos que saqué ese día y que acompañan al texto que siempre fue posterior a las fotos.

 

Los itinerarios que cubrían los tranvías eran invariables, pero nadie conocía el trayecto de la historia.
Gente, años, vida (memorias 1891-1967), Ilya Ehrenburg
Entre la vida y la muerte siempre ha existido lo mismo. Es lo que es. La violencia de la vida.
Francis Bacon

 

21
le agregue un poco de Fernet
para darle
algo de poesía
a la muerte
22
libos kalish volvio a la feria del libro
como los ombúes que planto
el viejo martinez de hoz
en la rural
le quedaban chicos
a nuestro bunker cultural
este año nos instalamos
en la embajada norteamericana
23
ayer
comencé a trabajar
muy temprano a la mañana
sacandole fotos
a un pornstar
y termine
tropezando
a las dos de la mañana
con otro pornstar
en la puerta
de casa
24
Los pro y los contra de hacer dedo
José Sbarra
Humean montañas de basura a ambos lados de la carretera. Seres andrajosos suben y bajan por ellas. Un adolescente, recostado sobre una pila de cartones y trapos, lee. Ha encontrado un libro y lo lee con dificultad, pero hechizado.
Para él ha desaparecido el basural, sus manos heladas y sucias pasan las hojas del libro.
El adolescente ha terminado de leer su libro. Se encienden estrellas sobre la basura. Es la primera vez que lee un libro desde el comienzo hasta el final. Es la primera vez que descubre que alguien que no lo conoce y a quien nunca vio, sabe exactamente lo que le pasa y lo que piensa. Aprieta el libro. Llora. O casi. Acaba de comprender que no está solo en el universo. Hay alguien que lo entiende y se lo ha contado por medio de un libro. Vuelve a la primera página, a la primera frase. Se repite a sí mismo el nombre del autor. Es un escritor de otro país, de Alemania.
A la mañana siguiente le dice a su maestra que ha leído un libro de un escritor alemán y que durante la noche le ha escrito una carta, pero que no sabe a dónde tiene que enviarla para que le llegue. La maestra le pregunta como se llama ése escritor. Y él responde que en ese momento no lo recuerda. Entonces le pregunta por el título del libro. El responde que lo tiene en la punta de la lengua pero que no le sale. Ella le pregunta cómo puede ser que le haya impresionado tanto un libro, que hasta lo ha impulsado a escribir una carta y que no retenga el título ni el nombre del autor. El adolescente se queda en silencio. No quiere revelar esos datos por vergüenza. La maestra podría conseguir el mismo libro y sería como si lo espiase a él por dentro. Ella le dice varias cosas. El sólo repara en una; embajada de Alemania.
Se ha aplastado el pelo con agua jabonosa. Trata de no pisar charcos para no manchar las alfombras que imagina detrás de la palabra embajada. Lleva mal abrochado el cuello de la camisa.
Hace dedo. Se detiene un Renault color mostaza.
El chico de la basura sonríe. Agradece. Sube al coche. Agradece. En su mano izquierda palpita una página de cuaderno doblada, sin sobre.
La humareda semeja niebla y el día es gris.
¿Y para qué tenés que ir a la embajada de Alemania?
Para enviarle esta carta a un escritor. Ahí me van a dar la dirección.
¿Quién escribió esa carta?
Yo.
¿Y cómo se llama el escritor?
El adolescente revela por primera vez el nombre del escritor.
El hombre reprime un impulso. Mira a los ojos al adolescente. Siente el humo caliente delbasural que entra por la ventanilla. Sonríe ante la asimetría de la camisa del chico. Le dice:
Te voy a llevar hasta la puerta de la embajada. Aprieta el acelerador y, poco a poco, el entorno empieza a urbanizarse. Sintoniza la radio en una músico alegre.
Intenta imaginar cómo recibirán a ese jovencito en la embajada. Tal vez lo traten con indiferencia –piensa-, tal vez le tomen la carta sin darle mayor importancia o quizás alguna secretaria le diga lo que él no se atrevió a decirle, que ese escritor ha muerto hace ya muchos años.
25
Lloren chicos, lloren
Pídanle a sus papis
Que los lleven a la feria del libro
Que los traigan
Al bunker narcoprostibulario kalish
Para conocer
A los simpaticos y divertidos
Personajes
Que ya se ganaron el corazon
De los chicos de todo el mundo infantil
Y que ahora Libros Kalish
Tiene la concesión exclusiva para argentina
Paquito, Pepona y Falopita
Tus nuevos amigitos
Con los que vas a poder jugar
Y divertirte
Y llevarte
Merca para papi
Faso para mami
Pastis para tu hermanito
hongos para la tia
Y paco para vos

Venite este domingo
A la feria
Decile a tus papis que te traigan
Al bunker de libros kalish
Y vas a poder fumar
De la pipa de agua mas grande del mundo
Y vas a ser testigo
De un evento que va a hacer historia
Vamos a peinar la raya de merca
Mas grande y gorda de la historia
Para quedar en el libro guines de este año
Venite hoy
Que la vamos a pasar relindo!!!!!
26 
El principito
(un cuento narcoprostibulario para chicos de 4 a 6 años)
Hola chicos, me llamo Pepona y él es Falopita y aquel es Paquito y  les vamos a contar un cuento narcoprostibulario para chicos.
Resulta que estábamos en el bunker kalish de la Feria del Libro ubicado en la embajada de Estados Unidos y cae una abuela con su nietito.
Ok.
La abuela, una de esas viejas chotas de Recoleta que tan solo la ves caminar y te das cuenta que si la secuestras la familia tiene la liquides suficiente para gatillarte un millón de dólares en efectivo lo encara a Paquito y le pregunta si tenemos El principito.
Paquito se la queda mirando como un mogólico porque esta pasado de paco y no entiende nada.
La abuela recoleta vuelve a preguntar por El principito evidentemente indignada por la falta de servilismo total de Paquito. Es una mujer acostumbrada a que los siervos cuadren sin chistar a sus demandas y no sabe que cayo con nosotros que no servimos para una mierda.
Entonces Falopita y yo no acercamos a la abuela recoleta y su nieto y le preguntamos a Paquito que quiere esta vieja chota.
Paquito nos dice que no entiende que mierda le esta preguntado la vieja hincha pelota.
Ok.
Le preguntamos a la abuelita recoleta que quiere.
Estoy buscando el principito para mi nieto, no exige, ya cansada, ya violenta.
Le explico yo que acá solo vendemos falopa y prostitución, nada de libros pelotudos.
Y la vieja hija de puta redobla la apuesta y nos pregunta si sabemos en que puesto de La Feria del Libro puede encontrar el libro para su nieto.
Ok.
Querés El principito, te vamos a dar el principito, le digo y nos miramos los tres y los tres sacamos nuestras pistolitas calibre 22 y nos llevamos a la abuelita y su nietito al fondo del bunker.  Y ahí les robamos y los violamos y luego les cortamos la cabeza.
Y después para bajar un poco la adrenalina nos fuimos con la plata de la abuela al stand de Clarin que tienen en unos sillones debajo de un cartel de Cable Visión sentadas a tres rubias trolas sentadas todo el día mostrando las piernas y están para el crimen y las encaramos y les decimos a las promotoras de Clarín vamos a dar una vuelta y me nos la chupan o te reviento acá mismo perra hija de puta.
Y atrás de uno de los ombúes que planto ese soñador principito del siglo XIX que era el viejo Martínez de Hoz las promotoras de Clarín nos tiraron la goma y después nos comimos todos unos cucumelos y nos tiramos a ver el cielo y cuando estábamos por armar una orgía vimos asomar a los de seguridad y tuvimos que salir corriendo.
La puta que te parió, que mundo de mierda, una vez que habíamos pegado merca de la buena tiene que venir un ortiba escupirte el asado y tuvimos que salir cagando, las promotoras a su stand y nosotros al bunker a seguir laburando.
Bueno chicos, ¿les gusto el cuentito narcoprostibulario?
Mañana les contamos otro cuentito, así pueden encarar el día bien enchufados.
¡¡¡¡Chau, chau, chauuuuuuu… amiguitos!!!!
27
Mi pequeño Pony
(un cuento narcoprostibulario para chicos de 4 a 6 años)
Amiguito, cómo va.
¿Querés que te cuente un cuentito?
Ok.
Ahí va.
Resulta que estábamos todos en el bunker laburando.
Arturito y Picachu con la balanza pesando florcitas y gramitos.
Pepona, Falopita y Paquito armando paquetitos.
Aparte este año gracias a la embajada norteamericana y la DEA había logrado traer un embarque de heroína, con lo cuál nuestro puesto era el más visitado de la Feria del Libro.
Y yo estaba atendiendo a los amiguitos que visitaban el bunker.
La estábamos juntando con pala.
Ok, amiguito.
La cosa que estaba atendiendo a un cliente y tenía detrás una cola de unas cincuenta personas esperando su turno y aparece una vieja.
Estoy charlando con mi cliente que esta halagando el bunker y diciéndome que es el mejor stand de la Feria del Libro.
La vieja pasando por alto la fila de cincuenta clientes y obviando que estoy atendiendo a un cliente dispara a quemarropa:
¿No sabes dónde se encuentra La Nación?
Mi primer impulso es sacar el fierro y ponerle un tiro en la cabeza a esa yegua hija de puta.
Pero no.
Le perdono la vida.
La ignoro y sigo charlando con mi cliente que se esta llevando un Kits Bolquete grande como las bolsas grandes de Carrefour.
Y la vieja vuelve a la carga:
Disculpame, querido, estoy buscando el stand del diario La Nación, no me podrías indicar cómo llegar.
Miro a mi cliente buscando misericordia, complicidad y la paz y cordura que estoy a punto de perder y el me devuelve una mirada cómplice que me da a entender que si él fuera yo la cagaría a tiros a esta soreta de mierda.
Pero apuesto una vez mas a esa pasión inútil que es la humanidad y le vuelvo a perdonar la vida.
Y la muy conchuda redobla su apuesta. Apoya una mano en mi brazo y lo sacude levemente:
Disculpame, nene, me podes decir dónde queda el puesto de La Nación.
Ok, la concha de tu hermana.
Saco la Luger del abuelo Heriberto y se la pongo en la panza.
Qué estabas buscando vieja hija de puta, le pregunto.
La vieja me mira con ojos de espanto y a perdido el habla.
Camina para el fondo vieja chota y calladita.
Arturito y Pepona que me ven llevandome para el fondo a la vieja dejan de pesar y armar bolsitas y vienen tras de mí. Y Picachu me reemplaza en el mostrador del bunker atendiendo a los clientes.
En el fondo le robamos todo lo que tiene y le pongo tres tiros de una.
Corta la bocha.
Vieja puta.
Y después le cortamos la cabeza con un cuchillito Tramontina.
Y Arturito propone armar un fulbito con asadito.
Y a la Pepona se le ocurre que hagamos un asadito de pony.
Por qué no.
Les cuento que Sebastián Hernaiz me contó que hace poco con sus amigos del Nacional Buenos Aires comió un asado de caballo y ahí parten Picachu y Arturito a la puerta del zoológico y vuelven al rato los dos montados a un pony cantando La marcha de San Lorenzo.
Luego faenamos al pony y lo tiramos a la parrilla y jugamos un partidito de futbol con la cabeza de la vieja chota de La Nación.
28
La bicisenda de Chatran
(un cuento narcoprostibulario para chicos de 4 a 6 años) 

 

Siempre hay que darle para adelante
porque por atrás sale solito.
Consejo que le daba el abuelo del escritor chileno
Fernando Correa Navarro cuando este era chico.

 

¡Hola chicos!
¡Cómo están amiguitos!
¿Bien?
Me alegra.
Antes de pasar a contarles el cuentito de todas las mañanas quiero recordarles algo:
El próximo sábado 2 de abril va a estar La Abuela Cocainómana que contara un cuentito narcoprostibulario para todos los chicos que visiten el bunker de Libros Kalish de la Feria del libro. Y haremos un sorteo cuyo ganador se hará acreedor a salir de caravana con La Abuela Cocainómana cuyos gastos correrán por cuenta de Libros Kalish. Sí, amiguito, lo que siempre soñaste, salir de caravana con La Abuela Cocainómana que trabaja en el programa de tele de Roberto Petinato con todos los gastos pagos. Pico y pala y putas y más, mucho más. Vos pones el cuerpo y nosotros la locura.
Bueno, pasado el chivo vamos a lo nuestro.
Te voy a contar un cuentito narcoprostibulario.
Resulta que estabamos todo el equipo de Libros Kalish embolados en La Feria del Libro porque había venido poca gente ese día a la Feria.
Había caído por la tarde un cliente de esos que uno siempre quiere ver.  Un demente apasionado  y erudito que labura en la AFIP y que siempre que viene a comprarme algo me descubre un nuevo autor que desconocía. A William Gaddis lo conocí por él. En su biblioteca de babel tiene el hijo de puta un ejemplar de Muerte a credito de Louis Ferdinand Celine con traducción de Néstor Sanchez. Y que esa tarde me descubrió un libro que estaba frente a mí y que me era indiferente hasta que él me lo marcó: Contra toda esperanza de Nadiezhda Mandelstam.
Ok, amiguito.
Pero salvo este cliente el día era la muerte desnuda. La repetición absurda de una comedia que dan ganas de llorar.
Entonces Falopita propone ir a comprar un wisky para calentar motores.
Y ahí mandamos a Picachu y Arturito a la calle a buscar un wiscacho.
Cuando volvieron de la misión etílica ya teníamos preparados en un plato seis largas y gordas raya de merca para acompañar el whisky y encontrar la poesía y verdad de Goethe.
Arturito estaba indignado porque camino de vuelta con el whisky pasaron a saludar por Plaza Italia a Pablo y Walter, dos puesteros de libros amigos de ellos y uno de esos pelotudos que van por la vida en bicicleta por la vereda para que no los pisen los autos atropellando a los que vamos por la vereda casi se lo lleva puesto a Picachu.
Arturito quiso sacar la 22 y sacudirle ahí mismo dos corchazos al bicipelotudo pero como estaba lleno de canas opto por putearlo en lugar de fusilarlo.
Ok, amiguito.
La cuestión que empezamos con el whisky y la merca en el bunker y se largo la temporada de cacería de elefantes.
Obviamente la botella nos quedo corta y fuimos por más.
Mientras esperábamos que volvieran con el wishky nos pusimos a peinar unas rayas para matar el tiempo y cae un pibe con casco de bicicleta bajo el brazo y nos consulta si tenemos El secreto.
El secreto es un libro para gente pelotuda cuyo argumento del libro es que te da el secreto de la vida.
Lo miramos todos con cara de nada y el pibe se nos queda mirando con esperanzas de vamos a concretar sus horribles deseos.
Entonces le respondo:
Acá solo vendemos falopa, chatran.
Y doy una larga calada a mi cigarrillo y le tiro el humo en la cara.
Y el pelotudo hace una muesca de asco y me responde que fumar hace mal y que contamina el aire.
Nos miramos entre todos evaluando que hacer con este chatran.
Le respondo:
Mi abuela Elsa cuando era chiquito siempre todos los primeros dias del mes cuando cobraba la jubilación me daba plata y me decia que la usara en lo que quisiera menos en cigarrillos.
¿Y por qué no seguiste el consejo de tu abuela?, me pregunta chatran.
Porque mi abuelo, fumaba y mi abuela consiguió que deje de fumar y se murió. Además trabajar también hace mal y el amor también te puede matar y los boludos como vos me confirman que la vida no tiene sentido alguno y me hacen replantear por qué sigo insistiendo en habitar este planeta de mogolitos.
El pibe vuelve a repetir que fumar hace mal y me reprocha mi nihilismo y me recomienda que lea el libro que handa buscando que me va a cambiar la vida.
Y entonces llegan nuevamente Picachu y Arturito, ahora con dos botellas de whisky cada uno y al ver al flaco a Picachu se le transforma la cara y lo encara al pibe de una.
Pedazo de chatran casi me matas con tu bicicleta de mierda hace un rato.
Y entonces, sí, chicos, acá viene la parte que estaban esperando ¡sangre!
Nos llevamos a chatran para el fondo y mientras nos bajamos las cuatro botellas de whisky lo torturamos a chatra. Empezamos arrancandole las uñas una por una. Le metimos un palo astillado por el culo. Le quemamos diferentes partes del cuerpo con la braza de cigarrillos para comprobar efectivamente como el decía que el pucho hace mal. Y finalmente le picaneamos los huevos y se nos fue la mano y se nos murió de un bobaso.
Después a la madrugada lo atamos desnudo a su bicicleta y lo colgamos de un poste de luz de la calle.
Y llamamos a esta instalación que merecería exponerse en PROA o el MALBA con curaduría de Federico Baeza y Pablo Ruchansky: La bicisenda de Chatran.
¿Les gusto chicos el cuentito de esta mañana?
¿Sí?
Bueno, que lindo, mañana a la mañana antes de ir al cole les cuento otro cuentito narcoprostibulario.
¡Chau, chau, chauuuuuuuuuuuuuuuu…!
01
veni a la Feria del Libro
visita el stand de Libros Kalish
te esperamos
con la Luger del abuelo
y una bala que todos los dias
pregunta por vos
y la duda de la bala es la siguiente:
¿a la cabeza o al corazon?
y yo todos los dias le repito
da igual
lo vamos a hacer mierda
03
Historia del Snoopy y la Gota de Agua pedófilos y el pajarito que no sabía volar
(un cuento narcoprostibulario para chicos de 6 a 8 años)
¡Hola chicos!
¡Cómo están!
¿Bien?
¡Me alegra!
Vamos a empezar la semana con un cuentito.
Resulta que estábamos en el Bunker de Libros Kalish vendiendo lo que ya sabes en la Feria del Libro cuando llega una intelectual buscando un autor que no conocía y me trata de analfabeto por no conocerlo y después volví a casa luego de trabajar catorce horas seguidas y se me quemo la comida y discutí con mi novia y me fui a la cama sintiendo el peso muerto de la vida mordiéndome las pelotas y ahora sí, acá arranca el cuentito.
Pepona y Arturito habían ido a una fiesta el viernes a la noche primero de mayo al salir de la Feria con Pinochet.
Estaban bastante borrachos y cayeron en la casona de Palermo donde se hacia la fiesta con un Vat 69 y se fueron a charlar a la terraza.
Ok.
Pinochet les estaba comentando a Pepo y Artu que los otros días en la Feria había visto como Snoopy y la gota de agua de Ayssa se estaban garchando detrás de un ombú de esos que planto el principito del siglo XIX Martínez de Hoz a un nenito de 5 años.
Pepona no le daba crédito a las palabras de Pinochet y éste saco su celular y les mostró fotos de la Gota de Agua de Ayssa y Snoopy garchandose al nenito.
Bueno, por ahí circulaba la charla cuando cae un pajarito e interrumpe la conversación.
El pajarito se presenta y sin decir agua va se nos pone a contar que esta triste porque se peleó con su novia.
Pepo, Artu y Pinocho se miran entre sí buscando la forma de sacarse de encima a este pelotudo.
Arturito intenta disuadirlo para que se haga humo pero el pajarito es un boludo importante y sigue dale que dale contádoles su dolor a ellos que no lo conocen y que les chupa un huevo su suerte.
Ok.
Pinochet que es malvado y cruel como todo chileno en un rapto de humanidad le da una ultima oportunidad al pajarito pidiendole que se haga humo. Pero el muy sorete sigue con su cantinela.
¿Qué hacer – como alguna vez se preguntaron Vladímir Ilich Lenin y Marcos Aguinis – con semejante energúmeno?
Bien, chicos, les voy a contar qué hacer, yo que leí a Lenin y Aguinis, para que cuando crezcan y la vida los ponga frente a estos criminales de guerra sepan como actuar.
Resulta que cuando Pepona, Arturito y Pinochet agotaron todos los recursos para sacarse de encima al pajarito optaron por lo sano.
Los tres sacaron fierros y se lo pusieron en la cabeza.
El pajarito haciendo gala de ser un boludo a prueba de balas siguió hablándoles de él y los desconcertó a nuestros amiguitos.
Entonces Pinochet se acordó de los vuelos de la muerte de la época y les sugirió a Pepona y Arturito que era hora de que el pajarito aprendiera  a volar.
Así que lo molieron a palos y luego lo tiraron de cabeza de la terraza a la calle y cuando se estrello en el asfalto justo paso un colectivo y lo hizo puré.
Y colorín colorado este cuento se a terminado.
Y no olviden nunca chicos que la vida es una calesita desvencijada que da vueltas sin sentido y la historia un fosa común sin nombre.
05
Las fotitos de Snoopy
(un cuento narcoprostibulario para chicos de 4 a 6 años)
¡Hola chicos!
Ayer en el bunker kalish de la feria del libro nos visito la traductora argentina Guadalupe Marando con sus dos hijas – una de las cuales, Albertina, colaboro conmigo como artista plástica en diversas columnas mías de Confesiones de un librero de mierda haciendo collages. Nos estuvo contando de su experiencia como traductora de Jonathan Franzen, Siegfried Kracauer, François Truffaut, de Copi y Marguerite Duras en coaturoría con Margarita Martínez y de su gran Gatsby inédito de Francis S. Fitzgerald.
Y luego los adorables personajes amigos de todos los niños Pepona, Falopita, Arturito, Picachu, Paquito y los simpaticos muñecos que hacen la delicia de los mas pequeños de el Snoopy Pedófilo y el Consolador Borgeano les contaron un cuentito narcoprostibulario a las nenas de Guadalupe Marando.
Acá va, para antes de ir al cole el cuentito que ayer se contó en el bunker para los más pequeños que mañana creceran y antes de convertirse en alimento balanceado para los gusanos pasaran por un sin fin de experiencias horribles y situaciones humillantes que los harán mierda.
Bien, amiguitos, acá va el cuentito narcoprostibulario de todas las mañanas.
Resulta que estaban Pinochet y Falopita comentando en el Bunker de la Feria del Libro de unas calzas verde militar de una chica con un rostro increíblemente hermoso.
Entonces cae una señora con su hijo regordete.
Perdón, dice la señora, estoy buscando un Martín Fierro.
Falopita le explica que en el Bunker solo se venden drogas y se ofrecen servicios sexuales.
Y la señora desconcertada y un tanto angustiada no porque este frente a un antro de placer y perdición sino porque no encuentra dentro de la Feria del Libro al puto Martín Fierro – les recuerdo chicos que fue Ezequiel Martínez Estrada en Muerte y transfiguración de Martín Fierro donde dice que Fierro y Cruz eran se pelaban y comían la bananita Dolca mutuamente –  para el mogólico de su hijo que le encargo la hija de puta de su maestra consulta si saben Pinochet y Falopita dónde encontrar a Fierro.
Entonces  Pinochet le consulta si esta buscando alguna edición en especial y la mujer responde:
Una que venga con los versos.
Ok, amiguito.
Luego siguieron charlando Pinocho y Falopita hasta que cayeron el muñeco de Snoopy Pedófilo y el Consolador Borgeano con fotos sacadas desde sus celulares de sus nuevas victimas infantiles. Fotos de niños empalados por Snoopy bajo un ombú y del Consolador Borgeano destrozando la inocencia de infantes.
Estaban los cuatro muy entretenidos mirando las fotos cuando cae un boludo con licencia para hacer imposible tu vida.
Pregunta:
Saben dónde esta el stand 605.
Para allá, dice señalando Falopita.
Sí, pero para allá dónde, porque no tengo ganas de caminar demás.
Para allá, buscalo por ahí, le señala ahora el Consolador Borgeano con su celular en la mano que contiene un museo en imágenes del horror infantil.
Ok.
Y el boludo redobla apuestas.
Pero no me pueden decir exactamente dónde es allá porque te repito que no tengo ganas de caminar demás.
Falopita, Pinochet, Snoopy Pedófilo y el Consolador Borgeano se miran entre sí molestos evaluando la forma más aceptica de sacarse de encima a este energúmeno.
Y el energúmeno vuelve a la carga antes de que ellos puedan reaccionar.
Estoy cansado y no tengo ganas de caminar demás y quiero encontrar el puesto 605 e irme, ¿no pueden ser más especificos?
Entonces los cuatro sacan sus fierro – todas las armas compradas en la Villa 9 de Julio del partido de General San Martín y con pedido de captura – y le apuntan a los pies del forro y le sacuden unos corchazos los cuatro simultáneamente a si zapatilla izquierda.
El tipo empieza a gritar.
Y ahora corre pedazo de hijo de puta, le dice Snoopy Pedófilo.
¿No querías caminar sorete hijo de puta?, ahora vas a tener que correr o te reviento acá mismo, lo amenaza Falopita.
¡Dale, corre, corre o te reventamos Chatran!
Y el Chatran empieza a correr.
Y los cuatro amigos se miran y evalúan qué hacer y en sus ojos se refleja un resplandor de felicidad.
Entonces levantas sus fierros y apuntan a Chatran que corre ciego buscando una salida mientras deja tras de si un reguero de sangre tras de sí y cuando esta por llegar a la salida del pabellón azul Falopita, Pinochet, Snoopy y el Consolador abren fuego y el energúmeno desaparece del planeta tierra cocido a tiros.
Y colorín colorado otro cuento narcoprostibulario se ha terminado.
07
Juntacadaveres
(un cuento narcoprostibulario para chicos de 6 a 8 añitos)
¡Hola pequeñuelos!
Hoy Silvia Pérez, ese culo con el cual sus papis cuando eran chicos como ustedes imaginaban que le hacian cosas inconfesables y se desternillaban de la risa sin entender los chistes cuando era la sercretaria de No toca botón y atendía a Borges y Alvarez (Alberto Olmedo y Javier Portales)  les vine a contar un cuento narcoprostibulario.
Bien, bajitos, acá va un adelanto de lo que esta tarde a las 16 hs Silvia con su arte oratorio desplegara en el Bunker Kalish de la Feria del Libro.
Resulta que las ventas de falopa en el bunker de libros kalish de la Feria del Libro venían viento en popa. Lo que más salía era MDA, cocaína, burundanga, peyote, marihuana y por supuesto la reina de la Feria que se vendía como pan caliente: heroína.
Ok, amiguito.
Así las cosas.
Pero el negocio tenia dos aristas: drogas y putas.
Como te contaba la falopa se vendía sola. Pero nuestras escort independientes – Snoopy Pedófilo, el Consolador Borgeano y la Traviesa Carla y su terrible boa constrictora – se la pasaban tomando wiskhy y merca y leyendo a Onetti a la espera de clientes que nunca llegaban.
Ok.
Entonces cayo Pinochet que es un soldado del amor y le rompió el corazón ver a nuestras escort independientes tristes por falta de clientes y le propuso a Paquito y Pepona que por qué no imprimiamos papelitos que promocionaran los servicios de Snoopy Pedófilo, Consolador Borgeano y Carla y su boa constrictora y salíamos a pegarlos por toda la Feria.
Así se hizo.
Imprimimos dos millones de papelitos y un pale de cincuenta cajas de Boligoma y mandamos a Arturito, Picachu y Falopita a pegar papelitos puteros por toda la Feria.
La cosa que se armo quilombo y nos tiraron la bronca porque empapelamos prácticamente toda la Feria con los papelitos puteros.
Y los boludos de Juan di Natale, Eduardo de la Puente y Osvaldo Quiroga que trasmitían sus programas de radio y tele desde la Feria nos acusaron de violencia de genero.
Pelotudos, violencia de genero, yo te voy a dar violencia de genero, pensamos.
Y entonces diseñamos el operativo Juntacadaveres.
Armamos dos comandos armados hasta los dientes y cocinamos  a tiros a estos alcahuetes que hace años enferman a nuestros hijos haciendo pelotudeces en los medios de comunicación.
Y después de eso, vos crees que alguien osó decir ni mú. No.
Y gracias a los papelitos puteros nuestras chicas empezaron a facturar y la prácticamente todo libro exhibido en la Feria del Libro llevo en su tapa un papelito putero ofreciendo los servicios de la traviesa Carla y su boa constrictora y Snoopy Pedófilo y el Consolador Borgeano.
Y colorín colorado este cuento narcoprostibulario acabo su lechita en tu boquita chupa pija.
08
Padre rico, padre pobre
(un cuento narcoprostibulario para chicos de 8 a 12 años)
¡Hola pequeñuelos!
Hoy vamos a cambiar el registro del relato. Vamos a dejar de lado los relatos narcoprostibularios que a ustedes les gustan tanto como los Sugus azules y rojos y relatar algunas escenas del bunker Kalish que por alguna razón necesito trasmitirles.
I
Sigo sin recordar su nombre.
Pero la conozco.
La he visto en cientos de revistas y fotos y en la tele.
Era modelo. De la vieja guardia. De la generación de Teté Coustarot.
En fin, una vieja chota como tu madre o la mía.
Y la veo revolver libros en la Feria.
Y lo primero que me impresiona es su rostro.
Da travesti. Como Moria Casan. Pero en Moria lo monstruoso del paso del tiempo y las intervenciones de la industria de la belleza desfigurando el cuerpo no carece de ironía.
El rostro de esta modelo de la cual no recuerdo su nombre es terrible.
Están desdibujadas en su rostro todas las marcas del tiempo con lo cual no parece más joven ni mas bella ni haberle ganado un solo día a la muerte.
Pero cuando veo sus manos tomando un libro el shock es terrible.
Son las manos de una vieja en el cuerpo de un monstruo.
Y alguna vez fue una mujer bella a la cual los hombres deseaban y las mujeres envidiaban su suerte.
Debe ser terrible su existencia. Su memoria del pasado de una belleza hoy vencida como se vence la leche en la heladera.
II
Estoy parado en una de las entradas del bunker con Pinochet.
Pinochet es chileno, obvio.
Como Roberto Bolaño y Manguera Valenzuela.
Escritor como el primero y un encantador de serpientes como el segundo.
Bien.
Estamos ahí.
Justo ahí.
Y entran dos adolescentes.
No más de 16 años.
Una me encara y me pregunta si tenemos Padre Rico, Padre Pobre.
Me las quedo mirando.
Me dan pena. Y rechazo.
Ser tan chico y tener una inquietud tan estúpida como pretender leer una literatura tan berreta y nazi como la que propone ese libro me rebela la carencia de sentido de esas adolescentes que algún día se volveran mujeres tan horribles como la estupidez.
Les respondo que no tenemos ese libro.
Y me preguntan si sé donde lo pueden conseguir y quien es el autor.
Y yo les respondo:
No sé dónde podes escribir ese libro y el que lo escribió es un pelotudo.
III
Maximiliano Kreft es uno de mis compañeros de la Feria.
La verdad que el grupo humano con el que estoy trabajando es el mejor del mundo.
Desde el dueño de la distribuidora hasta el ultimo orejón del tarro todos formamos un equipo horizontal donde en jornadas demenciales de hasta 16 horas de laburo de corrido jamás asistí a una escena de humillación o violencia.
Tengo 40 años así que sé que es prácticamente imposible encontrar patrones que no sean perversos y compañeros que no sean alcahuetes. Pero Waldhuter parece ser la excepción. Y me alegra que exista y que yo pueda pasar por esta experiencia laboral donde me dan ganas de ir a laburar para compartir un momento con mis compañeros.
En fin.
Resulta que Maximiliano Kreft es callado y labura como una bestia.
Eso era todo lo que sabía de él cuando entre.
Eso. Y algo más.
Observe que cuando se cruzaba en la Feria con viejos compañeros de trabajo la gente lo saludaba con mucho afecto.
Observe que sus viejos compañeros se esforzaban su cariño hacia él.
Eso me llamo la atención y esa escena la ví repetirse muchas veces.
Entonces un día lo encare y le dije:
La verdad que no se un carajo de vos ni quién sos pero soy observador y note que cuando te cruzas con viejos compañeros de laburo de saludan con amor, lo cual me hace pensar que debes ser una buena persona.
Y el me conto que sus viejos compañeros lo apreciaban mucho porque habia sido encargado durante años de una cadena de librerias y que como encargado siempre intento cuidar y preservar a sus compañeros lo cual lo llevo a infinitos problemas con la patronal.
Lo cual le creí porque vi como sus viejos compañeros le demostraban su amor al abrazarlo cuando se lo cruzaban por la Feria.
Y como el viejo pelotudo de Borges no puede faltar nunca en mi trabajo acá va una breve historia de la infamia.
Estábamos charlando con Maxi de Horacio González y de un texto suyo donde ponía en caja el sentido común del progresismo argentino que se sentía muy culta por burlarse de Menem por haber leído las novela de Borges. A lo cual Horacio desarmaba esta inteligencia argumentando que en esa ignorancia menemista había un saber oculto que era mucho más sabio que el supuesto saber progresiste ilustrado. Ya que Borges padre había escrito una novela, Los Caudillos y que su hijo habia construido una obra monumental en laguna medida en opocision a la novela del padre.
Ok.
Y el otro día pasan por el stand un niño de 8 años y su hermana que no tendría más de 14.
Venían del campo.
No eran hijos de inversionistas de pool de siembra.
Eran hijos de la peonada de esos hijos de puta.
Y la chica lo encara a Maxi y le pregunta si tiene Los Caudillos Borges.
A Max le entra curiosidad por saber por qué están buscando ese libro.
En niño de 8 años lo mira a Max y le dice que lo quiere leer él.
Y la hermana le dice que a ellos le gusta leer esa literatura.
El niño que tiene 8 años quiere leer la novela del padre de Borges y Max no lo puede creer. Solo se lo puede explicar pensando que ese niño no es otro mas que Borges que reencarno en este niño.
La cuestión que Max les consiguió el libro y como no llegaban con la guita de este libro que es particularmente barato les hizo un descuento muy grande para que los dos hermanitos pudieran leer la novela de Borges.
11/12/13
Christine
(un cuento narcoprostibulario para chicos de cuatro a seis años)
en el playon de carga y descarga
de La Rural
que da a la Av Sarmiento
hay siempre estacionado un Ford Falcon
que pertenece a la seguridad de la empresa
que custodia la rural
hay que ser muy hijo de puta
y muy psicopata
para ser una empresa de seguridad
en argentina y prestar servicios con un falcón
Juan Diego Incardona
vos que conoces a
Horacio Verbitsky
por qué no le decis
que investigue
quien es el dueño
de la empresa que
presta servicios de seguridad
a La Rural
porque tener un
Falcon
nunca es inocente
en la Argentina
y lo digo yo
que hasta donde se
escribi el primer cuento
donde
torturo mato y hago desaparecer
a un hijo de desaparecidos
en mi columna
Confesiones de un librero de mierda
El almuerzo desnudo
una noche muy dificil
y una madrugada mucho mas puta que la noche
y abro los ojos
es el mediodía
12:40 hs
en el radio reloj
y la pesadilla
por la supervivencia
sigue
cruel
absurda
como siempre
hasta que no de mas
hasta que la muerte nos separe
y vuelvo a mira el radio reloj
12:45 hs
llego tarde a las feria!!!!
todavia tengo que desayunar
todavia tengo que chequear libros
todavia tengo que bañarme y cagar
y llegar e intentar llegar en horario
a la feria del libro
(llo intente, hice lo imposoble por llegar en horario
pero no lo logre
nunca)
en fin
el corazon me sobresaltata
marcha forzada
y la puta madre que te pario
y de repente estoy corriendo
para no llegar tarde
sabiendo que voy a llegar tarde
y entro al baño
y me doy cuenta
al dar un portazo
y abrir la ducha
que la feria se termino
el martes a las seis
de la mañana y que es miercoles
y amadeo zanotti
que es la unica persona real
que creyo en mi escritura
es decir
me pago
500$ por un libro que no publique
me envia este mails:
Hola Juan !! Como estás ?? te enteraste de la toma de rehenes en el super de Córdoba ?? Mirá su hubiese sido empleado de Librerías Santa Fe !!
Imperdible
https://www.youtube.com/watch?v=GrhGpm3NTVk
abrazo
Exclusivo: así fue la toma de rehenes en el supermercado Mariano Max. Telenoche
The End
el gran fracaso de la Feria del Libro
se llama Willian T. Vollmann
a todo librero que paso por el Stand
y tuve oportunidad de decirle
que estaban frente a uno de los
escritores vivos más importantes del planeta
todos sin excepcion
me miraban como puede mirar
una vaca mientras come pasto
y ve alejarse un auto por la ruta dos
y algo muy similar sucedio con el publico
en general
pero quiero que sepas
Vollmann
que el ultimo día de la feria
a un disquero
le di
Historias del arcoiris
y le dije que esta frente a una
de las plumas mas poderasas que existen hoy
¡y te conocia!
y me dijo que ya lo tenia el libro
entonces nos pusimos a hablar
y no conocia a cormac mccarthy
y le exprese toda mi envidia
de que el todavia tenga que pasar
por la magica y torturada experiencia
de leer a Cormac
y deslice el nombre
ellroy
james ellroy
y tampoco lo conocia
entonces fui corriendo a mi mochila
y saque
América
de lo di
y le dije
toma, te lo doy
hagamos algo
leelo
si te gusta me lo pagas
y si no te gusta
me lo devolves

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