Mapa narcoprostibulario de Carrefour – Capítulo XII

Mapa narcoprostibulario de Carrefour. El precio más bajo garantizado de Once
Para este collage se utilizó a William T. Vollmann, Jorge Luis Borges, Hitler, The Beatles, Pablo Picasso, Lisa Ann, Oscar del Barco, Sarina Valentina, un Pibe Chorro, mi gato René, un japones con un lomo increible que no se su nombre y una Muñequita Liefeld Puteadora. 
Mapa narcoprostibulario de Carrefour
El precio más bajo garantizado de Once
XII
La viuda blanca 

 

-I-
Clarin miente
Capítulo 5
(un cuento narcoprostibulario para chicos k de 4 a 6 años)
Hola.
Buenas noches
Para el programa de hoy tengo un cuento.
Un gran cuento.
Pero antes de ir a los bifes primero mi monólogo.
Y para dar comienzo formal a esta nueva emisión de Clarin Miente – sí, Clarin sin acento, en homenaje a las faltas de ortografía de Roberto Arlt – antes debo convertirme en un Súper Héroe.
¡Por el poder de Nestor  – sí, Nestor sin acento, en homenaje a todos los negros cabezas  peronistas feos, sucios y malos – dame Zaracatunga!
Y ya esta.
Ahora soy:
Lanata Gay K.
¡Puto, puto, puto!
Y ahora sí.
Periodismo gay k para todos y todas.
Mi monólogo de esta noche tiene que ver con lo que le pasó a Victor Hugo en los últimos días.
No en relación a que se le metieron en la casa para apretarle los huevos.
No.
Nada que ver.
Sino en relación a las repercusiones que eso trajo.
A ver.
Más allá de un trasnochado y dos o tres renegados el grueso de la patria periodistica cerro filas en defensa de Victor Hugo.
Hubo de todo.
Balbuceantes, tímidos, enardecidos y delirantes.
Como en la vida real en la patria periodística hay de todo.
Bien.
En general se remarco que Victor Hugo hace años que viene peleando solo frente al poder.
Solo.
Y que esto es conmovedor. Ejemplar. Digno de aplaudir y festejar.
Ok.
Stop.
What???
¿Se juntaron todos para decir que el tipo hace años que esta solo?
¿Y dónde estuvieron todos estos años?
Le pregunto a los periodistas que defienden el heroísmo de Victor Hugo.
Le pregunto a los periodistas que hoy lo abrazan pero nunca en estos años se les ocurrió caminar a la par de él y mucho menos transitar caminos similares.
Le pregunto a los periodistas que lo dejaron solo – que surge de sus propias palabras chicos – por qué ahora buscan darle abrigo a alguien que siempre dejaron deliberadamente a la intemperie.
Escuchame, sí, te estoy hablando a vos, Victor Hugo, ojo con estos, que son peores que el abogado pelirrojo que te mando Magnieto.
Estos descienden directo de una de las ramitas del arbol que plantó  Judas.
Supongo que ya tenes el cuero curtido y el corazón a prueba de sensiblerías que buscan desarmarte para dartela por la espalda.
Pero igualmente no viene demás recordar que estos no son un Oscar Raúl Cardoso, un Rogelio Pajaro Lupo o un Osvaldo Bayer.
Bien.
Y ahora mi cuentito, dedicado para vos, Victor Hugo, sobre la noche que le cague una orgía – de puro boludazo que soy nomás – a un periodista de Clarin.
Sabrás entender que omita algunos nombres.
Pero la historia con o sin nombres propios sospecho que te va a divertir.
Te cuento.
Esto sucedió hace muchos años.
Resulta que con un grupo de gente organizamos un recital a beneficio.
Al grupo lo coordinaba un periodista que luego iría a trabajar para María Laura Santillán haciendo cámaras ocultas.
Ok.
Para el recital conseguimos a Los Caballeros de la Quema y luego la memoria se me vuelve borrosa. Creo, pero no lo puedo asegurar, que también tocaron en ese recital a beneficio la Bersuit Vergarabat, Los Gardelitos, La Chilinga. Sí, La Chilinga, seguro, porque esa noche conocí a la mujer de Ciro el cantante de Los piojos. Una mujer increíblemente bella. De una belleza que duele comprovar que existe.
Ok.
En el grupo también había una chica que me gustaba que venía bien palanqueada porque su padre era la mano derecha de una figura central del pulso político de esas horas que es un histórico del Varela Varelita y que mi mamá lo odiaba porque conocía a su amante que vivía en el mismo edificio que la pareja de entonces de mamá.
Pero la chica en cuestión con buenos contactos, estudios en TEA – que es lo mismo que decir que había cursado corte y confección en las academias Pitman o un curso de astronauta por correo de la revista Patoruzu – le gustaban los tipos grandes y experimentados y reventados. Para más datos de la patria periodística.
Pero tenía, además,  inquietudes literarias y estos sátrapas solo querían garchar y tomar merca con la pendeja.
Entonces, ahí, como yo había leído algunos libros y podía hablar de Pessoa, Celine o Itinerarios de la modernidad de Casullo, Foster y Kaufman con pasión me invitaba cada tanto a su casa. Ella ponía los condimentos para uno noche larga y yo le hablaba de literatura y filosofía sin ser un erudito ni por asomo como Peter Brown o George Steiner o Erich Auerbach pero con la misma calentura que ellos escriben sus libros.
Obviamente el papa frita no solo lo calentaban los libros sino también la chica.
Pero el papa frita quería hacer el amor. Y la piba – ambos no teníamos más de veintipico – con guita, contactos, laburo y varios cuarentones periodistas que se la garchaban bien garchada no pidía ver en mi mas que al negrito pelotazo de Cirilo Tamayo enamorado de la niña rica Etelvina de Señorita maestra.
Bien.
Y organizamos este recital en beneficio de gente que lo necesitaba.
Para Esteban, Daniel, el viejo elegante y coqueto como solo conocí a Héctor Carrizo y que lamentablemente no recuerdo su nombre.
Y otros, que quise mucho y que una tarde luego de ver la maldad infinita que les hicieron y luego caminar por la calle y comprobar que nada de todo eso existía salvo para mi y para algunos pocos más me destrozo la cabeza y el corazón y esa noche si no hubiera pasado la noche borracho en Belgrano en Artes y Oficios diseñando una revista quizá hubiera enloquecido de dolor.
No es fácil ver el mal desatado sin limite y comprobar luego que todo sigue funcionando como si nada pasara y saber que nada podes hacer o muy poco y con veinte años aprender a acomodar eso sin que te destroce es un infierno que te puede dañar de por vida.
Bien.
El recital.
Estábamos todos.
Nuestras madrinas también.
Dos locutoras entrañables que ayudaban de corazón.
Una en ese momento era muy conocida y debe ser de las personas mas autenticas que te podes cruzar en la vida luego del Ruso Verea. La otra conocida pero no como hoy que es parte del equipo del numero uno de la televisión.
Y comandando todo el periodista.
Nuestro capitán del grupo.
Un personaje extraño.
Que lo quise mucho.
Y para las personas que hacíamos el recital lo adoraban.
El tipo lograba con ellos una intimidad y afecto increíble.
Tenía una buena pluma y escribía sus notas luego de jugar en el terreno arriesgando no pocas veces su integridad física.
Al grupo lo comandaba él y R que hace poco lo vi en una parada de diarios de Belgrano que no recuerdo si era del ERP o lo estoy inventando. En todo caso R ponía todo y mucho más por esas personas y el grupo. Era conciente que había creído y sostenido algo que resulto horrible en el pasado y que esas personas y nuestro grupo le restituían algo de cordura a la fealdad del mundo que resulto de los sueños propios y ajenos. R creía a pesar de todo y supo encajar la derrota sin volverse un converso ni un cínico y seguir sosteniendo sin esperanzas sus viejas banderas.
Carajo.
Voy a decir tu nombre porque merece ser pronunciado y recordado.
Ramiro.
No recuerdo tu apellido y no importa.
Recuerdo algo más importante.
Tus actos.
Ok.
Y coso, que lo voy a llamar Daniel de acá en más para darle un nombre, era junto con Ramiro las dos patas del grupo.
Uno era sistemático, ordenado, disciplinado. El otro era un quilombo. Los dos eran obsesivos y ponían en juego en ese lugar algo del orden de su  propia verdad. Y con vidas muy diferentes y estilos opuestos lograban combinarse bien.
Sin el orden de Ramiro era imposible llevar a cabo muchas tareas. Y sin el carisma y llegada de Daniel con las personas era inviable el trabajo del grupo.
Daniel también tenía su dolor como Ramiro.
Hasta donde supe – era de esa gente que puede llegar a vos con facilidad y conocerte y vos creer conocerla hasta que un día un suceso cualquiera te hace notar que nada o poco lo conoces – la separación de su mujer y no vivir con sus hijos le hacía daño.
Por alguna razón que desconozco cuando era joven mucha gente insistía que yo era puto.
Es cierto que he visto mil novelas. Por ejemplo una que nadie recuerda La viuda blanca con Carmen Sevilla y Gerardo Romano o una con un bigotudo mexicano que veíamos con la tía Marta en el departamento de América frente a la escuela 34. A la tía la volvía loca el bigotudo y a mi la viuda.
Pero con ser un erudito de telenovelas no alcanza para que te rompan el culo.
Pero sí es verdad que algo de ese melodrama novelesco incorpore desde la primera hora y arropa muchos de mis actos y palabras.
Y eso sí puede dar la falsa idea en mi caso de que soy un invertido.
Pero no.
Y Daniel estaba convencido que yo lo era.
Bueno, la cosa que estamos en la noche del recital.
Todo viene saliendo bien.
Entonces noto movimientos furtivos procurando organizar no se qué.
Ya son como las dos de la mañana y volver a San Martín en el 78 0 87  esperándolo mil horas en Chacarita o el tren en Retiro ya entrada la madrugada no me seduce.
Y estos están armando algo y no me quiero quedar afuera.
Estos son Daniel, la chica hija de un amigo de un héroe de las mesas del bar del Varela Varelita, una pelirroja amiga suya que era un desastre y un flaco, que me arriesgaría a decir que se llamaba como yo.
Cuando mis pesquisas me confirmaron que se estaban por rajar a alguna parte no les perdí pisada.
Entonces llegó el momento de arrancar.
Se subieron los cuatro al auto de Daniel y cuando me quise sumar intentaron disuadirme con que iban a buscar algo y volvían en media hora.
Me están dejando afuera, hijos de puta, somos un equipo, pensé y argumente con otras palabras.
La cosa que logre colarme en el auto.
Fuimos los cinco al departamento de la pelirroja.
En el departamento alguien saco un papel y peino unas rayas.
Imaginate.
Estaba hinchado como sorete en querosén.
Tenía veintipico, un boludin del Conurbano Bonaerense que hablaba de la Viena del 900, acababa de abandonar un recital con Ivan Noble y otras estrellas que había sido artífice de que sucediera y ahora estaba con Daniel que lo admiraba y una chica que me gustaba y me respetaba por lo que pensaba y leía aunque no me cogería ni loca y estábamos en un departamento para terminar la noche  drogados.
Cada uno tomo una raya.
Salvo yo, que como era muy timido y me intimidaba el respeto y  admiración que sentía por Daniel,  quería pero  no me animaba.
Entonces pedí permiso.
¿Puedo?
La pregunta enrareció por lo desubicada la escena.
Sí, obvio, Juan.
Y hundí la cabeza en el plato.
La pelirroja trajo algo para beber.
Daniel y la chica que me gustaba fueron a la pieza y prendieron la tele.
What???
¿Cómo, no habíamos venido al depto para tomar y charlar tranquilos y festejar que el recital había salido más que bien?
No terminaba de captar la honda y percibía que al resto mi falta de ubicación lo desubicaba.
No sabía qué decir. Qué hacer.
Ellos intentaban pilotear la situación pero no tenían la más puta idea de qué hacer conmigo.
Incluirme. Ignorarme. Echarme.
Entonces entendí todo.
Estaba en medio de una orgía.
Entender no necesariamente resuelve nada.
Incluso puede empeorar todo.
El pánico se apoderó de mí.
Me quede congelado en el lugar sin saber que hacer.
Sumarme. Quedarme parado como si fuera un velador de pie. Irme.
Los cuatro ya estaban en plena faena.
Entonces encare para el dormitorio y me pare en la puerta intentando no mirar demasiado. Intentando no molestar. Intentando averiguar que debería ser lo correcto.
Alguien se dio cuenta que estaba en la puerta y me pregunto qué sucedía.
Y lo único que se me ocurrió decir fue volver a formular la misma pregunta pelotudo de hacía un rato.
¿Puedo tomar otra raya?
Sí, Juan, obvio. ¡Por favor!
Salí corriendo para no incomodar y busque la bolsa y pique y peiné y tomé otra raya y me quede dando vueltas en el comedor sin saber dónde colocar mi cuerpo ni qué hacer con mi cabeza.
Unos minutos después estábamos todos en el comedor con cara de velorio.
Y cinco minutos después volviendo en el auto al recital.
-II-
https://libroskalish.wordpress.com/2015/07/18/novedades-y-recomendaciones-de-libros-kalish-5/
En la entrada que acabo de publicar con las novedades y recomendaciones hay un ensayo critico donde Pier Paolo Pasolini lee una novela publicada por su amiga Elsa Morante. Bien. Tarde mil años en copiar el texto porque mi computadora se esta muriendo y anda para el orto y destroce el libro, mi libro de Pasolini, para transcribir ese ensayo. Pero lo hice para enseñarles a los que leen y escriben luego sobre esas lecturas que efectuaron que para leer y ejercer la critica si no es con un amor sincero y violento es una mierda. En Argentina la critica es una mierda. En Argentina cuando alguien se llama a sí mismo “critico” quiere decir maricon, cagatintas, traidor, forro, periodista, hijo de puta pagado por el mejor postor. Este ensayo de Pier Paolo Pasolini trata al objeto de lectura y a su autora -¡su amgia!- con amor infinito y eso no le impide destrozar la novela con argumentos. Lamentablemente en Argentina nadie entiende de lo que yo estoy hablando aca, soy conciente que soy un perro ladrando en el desierto. Bien, sere eso, pero un perro solo bien se lame. Ustedes son cucarachas.
https://libroskalish.wordpress.com/2015/07/18/novedades-y-recomendaciones-de-libros-kalish-5/
-III-
UNA FÁBULA SOBRE LA NOVIA DE CHARLY GARCÍA Y LA CUEVITA DEL DÓLAR BLUE
¿Que ves en esta foto?
A ver.
¿Qué mierda ves en esta foto?
Bien.
Como vos estas ciego y yo estoy loco te voy a contar lo que vos no ves y lo que a mi me enloquece.
Esta foto pertenece a una segunda serie de fotos de la mujer que vive en la puerta de la casa de Charly Garcia.
Bien ahora ves a un musulman en la puerta de la casa de Charly.
¿Y qué es el local que estas detrás de La Novia de Charly García como llamo yo a esta musulmana pornstar?
Una cueva financiera.
La grieta no es entre K y anti K.
No.
La grieta es entre esa mujer rota y esa cueva financiera.
Grieta que es una falsa grieta, porque si existiera una grieta real entre la musulman pornstar y esa cueva financiera habría un punto de fuga, una esperanza de escape de este campo de concentración.
Pero no existe.
Por eso vos elegis estar siego y yo loco.
Fogwill definio muy bien este mundo en su novela Vivir afuera:
Los hombres y el mundo. Tres hombres, dos mundos. Mundo del bien, mundo del mal. Hombres locos, boludos, y hombres hijos de puta. En el mundo del mal los locos se vuelven más locos, los boludos más boludos y los hijos de puta más hijos de puta. En el mundo del bien no se puede pensar, porque ya se fue lejos de nuestro alcance.
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-IV-
Siete casas vacías
 Se utilizo para estos collage a Sarina Valentina, Julián Urman, Jorge Luis Borges, Sandro y William T. Vollmann.
Nada de todo esto

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Mis padre y mis hijos

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Pasa siempre en esta casa

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La respiración cavernaria

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Cuarenta centímetros cuadrados

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Un hombre sin suerte

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Salir

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En los Links que siguen se pueden leer las columnas Mapa narcoprostibulario de Carrefour, Confesiones de un librero de mierda Las Chicas de Letras se masturban así:
zzz—Confesiones de un librero de mierda—zzz
Las chicas de letras se masturban así. Obras Completas sin editar – Elsa Kalish
Mapa narcoprostibulario de Carrefour. El precio más bajo garantizado de Once

 

ENTREGA A DOMICILIO (OPCIONAL – CAP. FED.) $50.

Contacto: juanpablolief@hotmail.com

Acerca de libroskalish

Libros difíciles de encontrar a buen precio.
Esta entrada fue publicada en Julián Urman, Mapa narcoprostibulario de Carrefour. El precio más bajo garantizado de Once, Samanta Schweblin, Sandro. Guarda el enlace permanente.

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